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Javier Plazas
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por Antonio Javier Plazas
El cuerpo humano, las personas, somos unas entidades en las que
resulta un tanto difícil determinar qué parte, cuerpo físico, mente o espíritu, es el
responsable de tal o cuál enfermedad. Es que incluso antes de hablar de enfermedad vemos
que es complicado poder separar y delimitar claramente hasta dónde llega cada una de esas
partes.
Si observamos un brazo, por ejemplo, vemos que en él hay unos componentes que podemos
denominar que son físicos, como la piel, la grasa subcutánea, los músculos, huesos,
vasos sanguíneos y todo su contenido interno. Pero también podemos apreciar que esa
parte determinada de nuestro cuerpo tiene una energía que lo anima en su movimiento y
funcionamiento y que, de la misma manera que sucede en cualquier parte de nuestro
organismo que elijamos, veremos que está compuesto por células que tienen una
inteligencia e incluso una conciencia propia que les hace seguir un funcionamiento interno
determinado y concreto para cada una de ellas. Esta conciencia propia celular les lleva a
ser diferentes unas de otras y a realizar funciones distintas que determinan el que se
sitúen en un sitio del cuerpo o en otro y que accionen y tengan funciones tan distintas
unas de otras.
La Medicina Occidental actual tiene, tanto en la estimación de la salud de las personas
como en sus métodos de diagnóstico y tratamiento, una preferencia y primacía sobre la
observación y acción en el cuerpo físico, el cuerpo donde más claramente se
manifiestan los síntomas de cualquier afección, considerando el cuerpo mental, la psique
de las personas, como una parte de nuestra constitución que por sí sola también se
puede enfermar y a la que a veces se le da cierta importancia a la hora de estimar la
causa de determinadas enfermedades, las denominadas psicosomáticas, pero que fuera de
ello, no tiene más peso en el desarrollo de la enfermedad y en el mantenimiento de la
salud, como se le da en otro tipo de medicinas, léase Medicina Tradicional Ayurvédica
(MTA) y Medicina Tradicional China (MTC).
Y tal vez sea esta consideración de la interacción de los tres cuerpos en el
mantenimiento del equilibrio y salud personal, una de las diferencias básicas entre las
distintas medicinas a que hacemos referencia. Ninguna de las dos medicinas orientales deja
de lado el aspecto psíquico y energético de nuestro cuerpo. Es el aspecto energético
personal uno de los más importantes para entender la base teórica de las MTA y MTC.
Por lo tanto, es muy interesante para complementar el conocimiento sobre nuestro cuidado
personal y para mantener la salud, el acercarnos a este tipo de medicinas y ponerlas junto
al resto de conocimientos para que nos sean útiles, para que permitan y ayuden a
desarrollarnos mucho más plenamente y para poder utilizar todas nuestras facultades
físicas, psíquicas y energéticas para ser más felices. Hay muchas veces que nos
encontramos bien, y entonces no apreciamos lo bueno y lo felices que nos hace poder
mantenernos así y es bien claro que nos hace infelices y nos quita alegría de vivir el
hecho de tener molestias, dolores ó cualquier tipo de afección.
Y antes de seguir adelante, unos comentarios al respecto de aclarar la diferencia de
términos que se han de utilizar cuando hacemos referencia a la MTA y MTC, y la razón de
que se utilicen términos en sánscrito o términos chinos. Al hablar de este tipo de
medicinas, estamos tratando de acercarnos a un arte, la medicina, nacido dentro de unas
culturas con miles de años de antigüedad, las cuales se desarrollaron en otros puntos
bastante alejados del planeta, en los que la filosofía que las sustenta, el modelo de
sociedad, las pautas de vida, el modo de expresarse y el lenguaje tenían un significado
muy diferente del que tienen hoy en día nuestras palabras.
Y nos parece más conveniente seguir utilizando estos términos originales que intentar
darles otra palabra que les haría cambiar en gran medida su significado. Por lo tanto,
cuando tengamos que utilizar estos términos lo haremos, añadiendo una breve y fácil
traducción para su entendimiento, y seguiremos utilizándolos por ser los que mejor
definan y expresen lo que quieren decir.
Al hablar de MTA y de MTC utilizamos el término Tradicional. Y éste se refiere a algo
más que la transmisión de ritos, hechos históricos, o costumbres. Más bien se diría
que es la transmisión del conocimiento de nuestros antepasados, tanto en su forma como en
su contenido, siendo este conocimiento principios de orden universal de tal manera que nos
permiten comprender todo, y cuyo origen no corresponde a los hombres. Esto significa que
por ser principios de orden universal son inmutables e inalterables a lo largo del tiempo
y ésto es y será así mientras el universo sea tal y como es. Veremos a lo largo del
libro y sobre todo en lo referente a las bases en las que se asientan estas dos ciencias,
que estos principios son universales y que se dan en todo tiempo y lugar del universo. Y
cuando se dice que son principios de origen no humano se refiere a que los mismos no son
creados por el hombre, sino que existen en el universo como tal, por ser el universo tal y
como es.
Por ser esto así es fácil de entender que la aplicación de estas medicinas hoy en día
es tan actual como lo ha sido siempre y el paso del tiempo no les hace ser menos útiles
ya que sus principios son aplicables en todo momento y lugar.
Ambos sistemas médicos han sido reconocidos por la Organización Mundial de la Salud, e
incluso comienzan a ser legalizadas también en otros países del mundo distintos del suyo
de origen y parte de sus técnicas se utilizan hoy día con bastante frecuencia incluso
entre los médicos occidentales, y están llegando a ser terapias totalmente aceptadas por
los colectivos médicos.
Por otra parte, los dos tipos de medicina de que hablamos mantienen cierta afinidad en el
lenguaje, observación de la persona, metodología, y en ellas se hace cierto énfasis en
el entendimiento de la fuerza de la vida, de la energía, del Qui y Prana, en la
consideración de los elementos, sus cualidades y su interacción e importancia en la
constitución personal. En la Medicina China se habla del Yin y el Yang, y de los
elementos tierra, agua, fuego, madera y metal y en el Ayurveda de los doshas o humores
constitucionales (Vata, Pitta y Kapha) y de los elementos de éter, aire, fuego, agua y
tierra. Se utilizan términos como trastornos de viento, fuego y flema para significar las
causas de las enfermedades y se emplean métodos diagnósticos y de tratamiento similares.
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