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Yo bailé con los muertos y con los vivos |
Cartas a Marie Arani L´Beauty de Jaime Alterego |
Benares, Uttar Pradesh, India Arani Marie ¿Me disculparás A. Marie por no mandarte este diario desde hace unos días?. Te comentare lo que me paso. No regrese a la casa de Yusuf a dormir la noche del Sábado ni la del Domingo. Me quede observando el espectáculo increíble del amanecer desde las tenebrosas escaleras de Manikarnika Ghat y después me pase el día deambulando por toda la ribera del río incluso llegue a cruzar al otro lado, a la orilla de los penitentes, descarnados y moribundos. A eso de las 10 de la mañana del lunes me hoy volví con mi amigo y su familia. Yasmina, la prima de Yusuf, es muy hermosa. Su cara es como una luna reluciente y su cuerpo tan ondulado como la serpiente de un encantador. Cuando la música de la orquestina se calentaba y el cantante vocalizaba las svaras, las notas musicales; "¿Sa, sa..., Re, re..., Ga, ga..., Ma, ma..., Pa, pa..., Da, da..., Ni, ni..., Sa!"... "tiki-tak, ta. tiki-tiki-ta, Taaa. Taka-taka-taka, ta...", sus manos volaban por encima de todos, batían las alas de la imaginación y nos transportaban a paraísos sensuales donde solo ella era la reina. ¡Huyyyyy!, ¡ni te cuento Marie, como se disparaban los cuerpos en esa sala!, luces tenues, voces y música cálida, inciensos suaves, perfumes de almizcle y sándalo, calor de la noche, ropas ligeras, te, dulces, sueño, sueños, sudor, olor, miradas insinuosas y mucho, mucho deseo. Yusuf urdió todo muy bien, para que, su prima y yo tuviéramos un momento esencial de soledad y así apartados de todos, intentásemos conversar y conocernos mas. Pero poco podíamos charlar entre nosotros ya que ella solo hablaba hindi y urdu y chapurreaba un poquitín de ingles, así que todo prácticamente fue un intercambio de gestos, risitas, "medioentendidos" y sugerencias. Al final, tras dos horas melosas e impregnadas de tensión pseudo-sexual, ella de buenas a primeras, me planto un beso en los labios, casi como decimos en España, "un pikito" y se fue corriendo riéndose como en la mejor película del "Bollywood". Cuando todo se termino, le dije a mi amigo que quería pasear tranquilo y como pronto la India que no duerme, insomne, se despertaría por decirlo de alguna manera, pues, sobrio, porque lo que no hubo fue ni una gota de alcohol, termine deambulando y al final sentado enfrente del templo semi hundido en las escalinatas de Manikarnika, uno de los crematorios principales de la ciudad. Medio dormitando, medio meditando, la bruma aun se apoderaba de mi y de todo el recinto de la muerte. Un poco mas abajo, había un grupo de familiares que lloraban por el en un adiós hasta una vida nueva. Seria algún familiar ya irremediablemente perdido. La hoguera intensa, devoraba el simulacro de cuerpo que crepitaba rivalizando con los graznidos de los cuervos que habían madrugado mas que los sadhus para poder llevarse alguna pieza rota del cuerpo quemado. Entre la humareda pestosa a carne quemada con petróleo y malas maderas, imagine ver una densa figura que bailaba sobre el muerto entre las llamas. ¿Cuatro, ocho, miles?... no se cuantos brazos me parecía acertar a ver, pero, me sentí sobrecogido y medio asustado. Me gusto la idea de haber encontrado por fin a mi "amigo Shiva". Si los parientes del difunto me hubieran visto la boba sonrisa que se dibujaba en mi rostro, me hubiera empujado a la pira. -"Je, je, je, je"-, me reía tontamente, me gustaba la escena, me gusta todo, me gustaba estar allí... "Yo soy el dios del fuego sensual que moldea a todo lo natural en formas divinas; Los símbolos de la muerte y del deseo del hombre, Los impulsos del cambio en este mundo me pertenecen; Los órganos del nacimiento y el anillo de huesos, Y los amores volubles esculpidos en las piedras del templo" Era todo tan increíble, irreal, pero, ¿quién le decía a mis sentidos que eso, no estaba pasando?. Me caí hacia atrás, buscando el lecho de piedra húmeda del rellano de la escalera. Hacia frío pero no me importaba. Quería abrazar al espíritu de mi cómplice que ponía sus huesos tostados como pedestal para que el Gran Burlador danzara la mas cósmica de las danzas. ¡Uf! era vibrante la sensación que recorría mis entrañas. Parecía que mis vísceras se prestaran a dar alojamiento a las energías en diáspora del ido. "Yo soy el señor del placer y del dolor, De la peste que mata, de los goces fecundos; Yo gobierno las corrientes del corazón y las venas: Un toque da pasión, una mirada destruye; Al calor y al frío de mi suave aliento Surgen, poderosas y encarnadas, la Lascivia y la Muerte." Me dormí. Quiero, necesito pensar que eso fue lo que paso. Porque me vi arrebatado a una fascinante pesadilla donde los cadáveres de animales, insectos, hombres y seres extraños que no reconocía, giraban y giraban como en un divertido carnaval veneciano mientras que yo era arrastrado al centro de esa moribunda multitud y agobiado por la situación gritaba y gritaba, pero todos reían como si yo fuese un estúpido por no estar divirtiéndome con todos ellos. Me desperté de "mi trance" tosiendo. Mi pecho quería expeler un nudo. Al final, termine vomitando algo oscuro y fangoso que olía muy mal, pero que me alivio muchísimo el sacarlo de mi. Literalmente me sentí feliz. Me desplace unos metros mas a la izquierda y me acerque a un viejo monje que no tenia ni un solo pelo en su cuerpo, era todo el muy delicado. Estaba repitiendo la oración de los védicos, el gayatri mantran. Este mantran lo reciben cuando se invisten con el cordón sagrado. Cada vez hay menos hindúes que lo llevan a diario, a pesar de que lo reciben en la ceremonia sagrada del matrimonio. Esperaba de alguna manera tener un poco de amparo de la imponente figura de este "santo", pero el me castigaba con su fría indiferencia. Yo, allí no estaba. Para el, yo era como el cadáver "de nuestro amigo" que mal quemado, ya flotaba en los brazos de la Madre Ganga (Ganges) y entonces, algo me canto en mi corazón:... " y el poderoso y raudo río corre debajo de mi santuario, como un hombre, su curso infinito, Hacia el mar sin fin desde la nieve eterna; Mía es la Fuente y mía la Fuerza Que estimula a la naturaleza a una lucha incesante Y mi imagen la Muerte a las puerta de la Vida" No sé por qué, pero me quite todas las ropas y me quede, mas desnudo que nunca lo había estado. Me puse de pie y me sumergí en las terribles aguas infernales, en las que flotaban excrementos, trozos de carne y espumas sospechosas. Algo ocurrió; yo estaba en el vientre de una mujer y al salir de las aguas, nací de nuevo sin haber muerto ni un instante. Me sentía como un mahatapah, un gran campeón de las austeridades. Era como si llevara al Gran Dios en el cuerpo de un digambara, de un "desnudo" sagrado. Me embarre con las cenizas aun calientes del quemado y me convertí en un dhurjati, uno que no existe. Mirando hacia el amanecer, como secuestrado por la alborada, abrí los brazos haciendo la montaña invertida, como había aprendido en las clases de Vyayam que recibí en Madrid de la mano de David, alumno muy predilecto del maestro Javier y de forma espontánea, empece a movilizar vyangas, una detrás de otra, cada ves mas rítmicas, mas profundas, mas intensas, mas místicas.... Quizás estuve dos horas en pleno trance de Vyayam. Nunca pense que podría ser capaz de algo así, aún cuando he contemplado asombrado y critico, como mi cada vez menos "raro" amigo Javier Plazas, se pasaba haciendo Vyayam durante ¡seis horas seguidas!. Me embarque con un grupo de peregrinos a la otra orilla. A ese lugar no les gusta ir mucho a los hindúes y tampoco les gusta que vayan occidentales. Yo, ya era uno mas entre los "locos místicos". El pudor y quizás el temor a mis supuestos poderes mágicos les impedían mirarme incluso de espaldas. Te dejo "aquí" en mi relato, en medio del inmenso río... he de irme, van a cerrar el Cyber y después de todos estos catárticos días con sus noches, por alguna razón de equilibrio de mi ser, ya no trasnocho y me levanto muy de mañana observando la Brahmamuhurta, el gran alineamiento sideral de cada día a las 4 horas solares. Ya te contare mas... No te olvido, por mas que tus miedos quieran imponerte la lógica de la razón, se que no me quieres, ni me puedes olvidar. Si antes no era yo un hombre ordinario, ahora soy algo extraordinario que has de conocer inevitablemente, quieras o no... nuestros karmas están trenzados ¡Hara Hara Mahadeva Shambo, Kashi Vishnatha Gange!... generoso Gran Dios Hara, El del poder destructor, Señor del Universo que tiene su capital en la ciudad Resplandeciente a la orilla del Ganga. Jaime |
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