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El enano de la coleta de Rishikesh |
Cartas a Marie Arani L´Beauty de Jaime Alterego |
New Delhi, Uttar Pradesh, India January 31, 2002 Arani Marie... He regresado a Delhi, después de haber estado unos días de reclusión en Rishikesh. No hice parada en la capital de India como te había dicho en mi anterior carta y aproveche que había un amplio abanico de horarios de trenes, que apenas tuve que esperar unas horas. Son peculiares y diferentes las estaciones a las que tu conoces en España o en Europa. Aquí, están atestadas de gentes que llevan de un lado para otro sus casas, sus familias, sus vidas, sus cuerpos, sus karmas. La India se mueve y lo hace de una forma compulsiva. Si supieras la de veces que me he preguntado ¿a dónde ira toda esta gente?, ¿de dónde vendrá?. A veces he creído que en realidad muchos viven en el tren y reposan en las estaciones. Les he visto establecer sus campamentos en medio de los andenes, cocinar, jugar los niños, hacer vida social y por supuesto dormir después de haber desplegado sus colchones, cobertores, edredones y a la mañana siguiente, lavarse, meditar, rezar... Una vez alguien me pregunto donde se comía la más genuina comida de la India y no dude en contestarle: ¡En las estaciones de tren!. Hay unas "cantinas" que muchas veces estaciones, están dedicadas a la comida del sur y otras del norte. Aquí se comen os mejores kachoris -empanadillas fritas abombadas rellenas de verduras cocidas y patata especiada-, pakoras -frititos con harina de garbanzo de diferentes verduritas-, dal -cocido de legumbres típicas de aquí condimentadas-, dosas crep de una pasta de arroz muy fina rellena o sin nada que se toma con la salsa de la sopa del sambar o con la del yogur del raita-, sambar -una picante sopa aderezada con una hojita de curri-, idli -una albóndiga de arroz ligeramente frita depositada en salsa de yogur y cominos-, vadas -buñuelo compacto en forma de rosquilla de pasta de arroz y ligeras hierbitas en la mezcla de la salsa, pickles de todas las variedades pero principalmente de mago... ¡mmmmmmmmmmm!, se me hace la boca agua al recordar las deliciosas delicias.¿Sabes cual ha sido tradicionalmente mi desayuno?; ¡un tchai ligeramente especiado y picantoso de jengibre con unos ricos vadas con salsas de sambar y raita con cilantro!. Otra cosa que me gusta de las estaciones son las casetas con libros religiosos a precios muy baratos. Bueno, entre los que te venden plátanos, te sirven té con leche, te ofrecen platillos de comida variada, te venden objetos, revistas, libros, te cantan, te cuentan historias, te limpian el suelo de tu compartimento o te dan masajes en las piernas, todos ellos, hacen que no me aburra nunca viajando en el tren por India. El tren es mi medio de transporte preferido en este país. Es lento y muy cargado de "humanidad", pero es el más seguro ya que las carreteras son terribles y peligrosas. El avión es en hipótesis una buena alternativa para las distancias largas y te digo que hipotéticamente, ya que es un calvario el sacar los billetes, los retrasos y la calidad más seguridad de los aparatos. El viaje hasta Delhi-Rishikesh fue muy agradable. Como siempre viajo en primera clase, lo cual no tiene que llevarte a pensar que esta es de lujo asiático; ¡no, no, para nada!. La primera clase lo que me permite es tener menos molestias de "okupas" ilegales en el compartimento y sobre todo, poder cerrarlo y evitar que te roben mientras descansas. El tren me permite ver los paisajes, hablar con las gentes sencillas, acumular experiencias y anécdotas, leer, escribir, reflexionar. El tren me da momentos ricos de mi mismo. Curioso se me acerco un viejito que había salido de su aldea en el estado de Bihar y peregrinando quería ir a rendir homenaje de devoción al Shiva Lingam de Badrinath. ¿Cuál es su nombre? Jaime. Sus facciones son parecidas a las de los italianos que visitan la Yoga School de Munghyr. Si mi padre que en la guerra civil española, combatió en Brunete, contra los italianos de Mussolini, se llegase a enterar que me habían confundido con un "espagueti", seguro que se le rebelarían los genes ultra vascos "patas negras" de mis antepasados. Yo nunca me he considerado ni vasco ni nada que supusiese segregación propia o ajena. Después le siguieron una cascada de preguntas que escaneaban mi vida por los cuatro puntos cardinales, pero esto es lo habitual en India.¿Que harán o para que les servirán todas esas informaciones inútiles que acumulan de todos los extranjeros que van conociendo?. El hindú es curiosón. Le gusta intimar y eso a mi encanta. Que lejos esta de mi en estos momentos, las caras tediosas de personajes impersonales del metro de a todas horas de Madrid, o los duros e incomunicativos viajes a cualquier parte donde darías algo por conversar y así aliviar la pesadez de las horas lentas. Llegue temprano a Rishikesh y cogí un taxi para Muni ke reti. Lejos están ya los años de los "tongas", aquellos maravillosos coches o carromatos de caballos que me llevaba en un paseíto los pocos kilómetros que separan la Ciudad del Valle de los Sabios de la pedanía donde se concentran los monasterios. Ya no hay "tonga milega", los ruidos de los motores de los autos, las motos y los extraños scooter rickshaw han quitado el silencio. Los tiempos van cambiando todas las cosas y la paz exterior de los lugares sagrados no es una excepción. Me recuerdo cuando jugaba a escuchar los silencios por las noches en la terraza del edificio donde me alojaba, para eso, buscaba un ruido a lo lejos e intentaba identificarlo. Ya había hablado con Mukeshji para que me buscase una casita para alojarme. Ya estaba todo arreglado y tras los saludos e intercambio de regalos por las llaves del mismo, me dispuse a limpiarlo a mi gusto y acomodar mis enseres con un estío un poco mas ordenado y funcional. Como no tengo apenas equipaje y ropas, viajo tan ligero que a veces ni saco las ropas de la pequeña maleta que llevo. He ocupado esta casita otras veces. No esta mirando al río, pero es muy cerca y la zona silenciosa. Al lado hay una academia de música de un pandit (profesor) que lleva aquí toda la vida. Es tan viejo que ya ni la memoria de las gentes se acuerdan desde cuando esta aquí. Me gusta cocinarme, pero ya no era hora para ir al mercado a comprar las verduritas, así que debía una visita al "Chotti wala restaurant" del otro lado del río y eso hice sin dudarlo, cruce el puente y allí estaba mi "comodromo" preferido como diría Javier. ¡Si supieras mi querida, las panzadas de comer que me he dado aquí!. Hace años en la puerta había un enano casi desnudo cubierto de un mínimo taparrabos, con la cabeza rapada y una enorme coleta, de ahí el nombre del establecimiento: "El restaurante del enano de la coleta". Me encanta el humor de los hindúes. Al entrar salude a todo el mundo, les di los pequeños regalos que les había traído y me dieron "mi-mesa"... ¡Ahhhh!, ¡Glorias, glorias al dios de las pequeñas cosas!, como disfruto con estos detalles. Sin tener que ser rico en India puedo disfrutar del glamour. Como es un "puré ghee vegetarian restaurant" y bendecido por su santidad vaishnava, Shri Vasudev Sitaram, se pretende garantizar la pureza y espiritualidad del alimento. Es algo así como la comida kosher de los judíos. Los hindúes le llaman "Prashada". Después de la enorme cena y con mi estómago como una boya marina, me fui tan pancho y contento a darme un paseíto por la ribera del río. Los ashramas de ese lado, conocido como "la ribera de Svargashrama" estaban muy ocupados realizando los aratis litúrgicos del final del día. Todo estaba muy bien y muy pacífico. La atmósfera era super guay. Mis conocimientos sobre la espiritualidad hindú son muy relativos, no soy védico pero he de reconocer que todo este mundo hinduista me gusta, pero he de razonarte porque. Me gusta su caos y su pluralidad, me gusta su potencial vivo con su enorme carga de pasado ancestral. Me encanta lo hermoso de sus cantos y sus mantrams, su filosofía y su belleza. Pero reconozco que me aturde tanto dolor y sufrimiento, la suciedad y la confusión y muchas muchas veces, la ignorancia visceral de las gentes que unen una espiritualidad y un patrioterismo, que me recuerda al nacional-catolicismo de la época franquista. Pero en este mar complejo del hinduismo nadan todo tipos de ideas y como gran universo muchas profundamente desconocidas. Era ya noche profunda oscura y las luces tenues de las pocas lámparas callejeras, creaba un conjunto espectral que me encanta y me seda. Hice corto el paseo y me regrese a casa pronto, mañana, pensé que seria el bien momento de ir y presentar respetos a Swamis conocidos y admirados y saludar a los amigos y conocidos. Era reconfortante la idea de la cama. El ambiente de mi pequeña casita era lindo y sereno. Merecía la pena venir hasta aquí, me dije, ya veremos a la hora de partir si tendré ganas de salir. Hacia frío. A la noche baja la temperatura. Normalmente me aseo antes de acostarme, en esta ocasión rompí la regla y me acosté. Envuelto en mi saco de dormir, como siempre desnudo, suspire por la noche, para invocar la mañana. Buenas noches Marie... siempre, de una u otra forma, pienso en ti. Jaime
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