Niños "genios" adultos prematuros


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Antonio
Javier Plazas

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Las diferencias sociales y culturales pueden marcar parámetros diferentes de vida en los jóvenes de hoy en día, pueden enmarcar de manera diferente las oportunidades a las que uno y otro pueden tener acceso con la llegada de la madurez.

Por un lado están los jóvenes más aventajados, algunos con un excelente equipaje material que les garantiza una libertad mental que les permitirá canalizar todas sus capacidades hacia su formación profesional. Son los mismos que por tener resueltas sus necesidades básicas bien podrían darse el lujo de estudiar y ocuparse de su psique y de su aspecto espiritual.

Por otro lado están los menos aventajados que por no tener cubiertas sus necesidades básicas deben empezar la vida adulta a muy temprana edad, asumir responsabilidades arduas desde que son apenas niños y se ven obligados a modificar su esquema mental y a canalizar su creatividad diariamente en la ardua misión de subsistir y colaborar con la subsistencia de su familia.

El circulo de éste segundo grupo es un circulo exacto que se cierra a muy temprana edad. La mayoría de edad (18 años) los alcanza con un hijo generalmente. Entre esta edad y los 35 años (en el caso de la máxima supervivencia) se dedican a subsistir con las primarias herramientas que recopilaron de la calle para intentar sacar de su propio circulo a sus hijos. Lamentablemente esto es menos común de lo esperado, y el promedio de vida de estos chicos es cada vez más reducido, el entorno social es casi exacto de un joven a otro, como si a manera de una especie de genética social fueran víctimas de alguna clase de gen que no les permite abandonar la misma y repetitiva historia. Sus hijos a la vez quedan ya de por si marcados y encerrados en el mismo circulo social, señalados con la macabra genética social de la que un porcentaje muy reducido logra sustraerse.

El grupo de los aventajados son a la vez víctimas de otra clase de genética social que los marca y que los deja a merced de otros, generalmente víctimas de grandes expectativas de sus padres, algunos son internados en colegios donde se deben exaltar sus "valores" "capacidades" y "creatividad" en aras de responder a estas expectativas. Me sigo preguntando cada vez que logro entrevistar uno de esos niños llamados "genios" para que les ha de servir tanto conocimiento almacenado en sus cerebros, tanta prematura aventura adulta, si en el fondo de ellos sigue existiendo ese vacío que los separa de ellos mismos, y el camino por el que avanzan solo les garantiza medianamente acercarse a sus padres, al menos esa es la esperanza contemplada por ellos cuando se embarcan en semejante aventura como es la de ser "genios".

Tanto en un grupo como en el otro y pese a que los menos aventajados están siendo actualmente capacitados por diferentes entidades, sigue existiendo un faltante en la educación de nuestros jóvenes, son educados para ser lo que los adultos esperan de ellos, y sigue sobresaliendo la ausencia de respeto por lo que ellos deciden ser, más allá ni siquiera se les consulta lo que realmente quieren ser. Los "genios" no son en nada distinto esencialmente hablando de los menos aventajados cargados de prematuras responsabilidades, con horarios apretados, sometidos a arduas disciplinas y a grandes presiones sociales, a veces me parece ver en ellos perfectos trofeos que sus padres ostentan por la misión de haberlos traído al mundo.

El respeto por el factor humano ha sido descuidado actualmente, y sigue siendo mi eterna lucha en la educación de los adolescentes, ellos son poseedores de un derecho fundamental y ese derecho es ante todo ser ellos mismos, ser sus propios seres humanos enfrentarse a sus propias necesidades y aprender como satisfacerlas, entonces los adultos que lleguen a ser, serán no solo más promisorios sino personas en constante compromiso con ellos mismos y por ende con el mundo que habitan.

No está muy lejos por suerte la generación que arrojará otra luz a la educación, donde la acumulación de información le quedará a los discos duros de las computadoras y donde el cerebro no siga siendo subutilizado con información nada funcional. La difícil misión de saber escuchar realmente, el actuar desde la consciencia y el protagonizar cada momento de nuestras vidas intensamente, serán los patrones fundamentales de la nueva educación en donde el individuo se contacte con su verdadero yo y pueda determinar su futuro por si mismo y ser dueño del mismo, la manipulación y el control pasarán a ser parte de una historia mal contada que tuvimos que escuchar durante cientos de años. La sabiduría predominará y la inteligencia mental será complementada por una majestuosa inteligencia emocional.

Luz Dary Jiménez Monsalve.


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© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor)

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