Urbanidad Cósmica


Un poco
de Luz

Cursos y
Eventos

Índice de
artículos

Sangha
Védica

Escuela
Védica

Antonio
Javier Plazas

Volver a la
página
principal


...de hecho de la capacidad que tenga de fundirme con el presente convertiré en digno mi pasado y le permitiré al mismo esbozar mi futuro.
LUNI.

Me eduqué en un colegio en el que solíamos hacer formación antes de ir a las clases, y "tomar distancia" era algo obligado al punto que hoy muchos años después es un hábito en mí, mantener distancia con otras personas y no asaltar su espacio íntimo. Así mismo el Himno Nacional era el primer canto del día, muchos días de la semana escuchábamos el Himno varias veces en el día, abríamos los centros literarios y los centros religiosos con nuestro Himno, siempre seguido del Himno Antioqueño, lo cual permitió instaurar en mi un sentido bastante fuerte de pertenencia con mi país y con mi departamento (Antioquia).

En éste mismo Colegio me enseñaron el respeto por cosas que ahora lucen triviales como son el espacio y el tiempo de los demás, la formación como individuos sociales tenía asignada una buena parte del horario de Clases que llamábamos Urbanidad, ética y valores. Ahora que veo mi colegio en retrospectiva, creo que su ideal y armónica estructura física correspondía perfectamente a lo que se movía dentro del mismo. Pues todo lucía muy armónico y bello en mi colegio.

Nuestro horario incluía una materia que se llamaba Biblioteca y fue fundamental para que saliéramos del colegio con particular afición por la lectura, la profesora de Biblioteca no nos enseñaba como leer ni nos decía lo que debíamos leer, su método no era impositivo, solo hizo una perfecta estrategia de seducción que permitió que los alumnos incluso nos peleáramos los libros, solía decirnos que introducirse en la lectura de un libro era como tener una cámara oculta en las casas de los protagonistas y tener acceso a mucho más que su actos, a sus pensamientos, y concluía "la lectura es el único medio posible por el cual podemos acceder el verdadero pensamiento de los demás". Aprendí también sobre la verdadera funcionalidad de la división de clases sociales, entendí que la urbanidad era un asunto de carácter humanitario y que aquel adjetivo designado a ciertas esferas sociales como "tener clase" solo era un asunto de consideración con los demás no así un asunto de poder adquisitivo y económico. Ya que observaba como las conductas de una clase social a otra no varíaban mucho. La gente de clase social alta no distaba mucho en cuánto a sus conductas de las que manejaban otras clases sociales, de igual forma en el supermercado más lujoso encontraba señoras muy cargadas de artefactos costosos en sus cuerpos y muy perfumadas, que se llevaban por delante a otros y que se pasaban los objetos por encima de la cabeza de las personas sin mayor consideración, notaba como le lanzaban el carro de compras a cualquier persona sin que se percataran de su presencia, estornudaban sobre los hombros de los mas cercanos sin reparo alguno, no guardaban distancia prudente en las filas de las cajas, y utilizan un lenguaje desobligante y descortés para hacerse respetar o para lograr ser atendidas. Ahora creo que mucha gente está en el mundo más no dentro de él y que no lucen muy comprometidos con su eterno presente, más bien apurados por dejar el pasado pronto y visitar el futuro lo antes posible, en ese proceso se pierden de vivir el presente ignorando a quienes lo comparten con él y perdiéndose de todo lo que éste contiene.

La llamada "clase" o el "savoir faire" como lo designan los franceses y que no es gratuito que signifique "saber hacer", no es una cualidad necesariamente extranjera para quienes no disfrutan de un gran poder adquisitivo, y si más bien parece obedecer estrictamente a un sentido de amor y de pertenencia cósmico, a ese entender que el mundo que habitamos es nuestro hogar y que sus habitantes forman parte de nosotros mismos, pues todos estamos ligados a manera de un gran organismo, ya que solo somos moléculas diminutas de este planeta, por lo tanto reverenciar su magnanimidad, y respetar a los demás solo constituye otra forma de reverenciarnos y respetarnos a nosotros mismos.

De mi maravilloso colegio y de su excelente educación me quedé una lección básica como es la humildad ingrediente fundamental para adquirir "clase", un asunto que puedo ver desde otra óptica, ya que la urbanidad, la etiqueta y el protocolo desde mi punto de vista no son un asunto para agradar a otros ganando su aprobación o un elemento para encajar en algún estrato social sino más bien un asunto de "amor propio".

Luz Dary Jiménez Monsalve.


Índice de
artículos

Volver a la
página
principal


© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor)

Preguntas, comentarios o referencias: infosaberser@wanadoo.es