Sistema Formativo Social


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Antonio
Javier Plazas

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Yo no sé cuál es la llave del éxito, pero la del fracaso es tratar de complacer a todos.

(Bill Cosby)


No ha sido fácil sobrevivir al sistema formativo y educativo social, que luce más bien como un adoctrinamiento o adiestramiento social. Esta es una formación enfocada a unas metas colectivas determinadas que nos obligan a ser "buenos", al menos colectivamente, al menos en apariencia y conforme a las demandas de los demás, aunque en esa misión no seamos lo suficientemente "buenos" con nosotros y para nosotros mismos.


Uno de los profundos vacíos de la humanidad se construye en el intento por encajar y por adaptarse a una sociedad que no está preparada para formarnos y que sin embargo le otorgamos tal poder, al punto que muchos solo obedecen a ésta formación sociocultural y rigen sus vidas por ella, sin lugar a cuestionamiento posible.


Gracias a estos métodos formativos sociales es que la palabra respeto es con facilidad confundida con miedo, siendo pocos quienes en realidad disfrutan del verdadero y auténtico respeto, lo cual nos convierte en seres sumisos y temerosos. Así mismo ha sido en éste sistema en el que se nos enseña a no defender nuestros espacios y nuestros derechos, a temer reclamar cuando hay que hacerlo, a decir la verdad en circunstancias en que otros optan por decir lo que los demás prefieren escuchar, se nos instauró la culpabilidad tras una diferencia de opinión que generara discordia, aprendimos a inclinarnos para que otros caminarán por encima nuestro, a rendirnos frente al poder económico y a reconocerlo como el máximo poder de la humanidad, se nos enseñó del complejo de inferioridad y del complejo de superioridad, a seguir la conciencia colectiva abortando el propio e individual estado de consciencia, a no pensar sino a seguir la eterna cadena de imitación y uniformidad, lo cual nos resta capacidad de discernir y de construir nuestra propia identidad.


Con todo esto esperamos sobrevivir guerras, y no libramos la principal guerra, la que generamos en contra de nosotros mismos, cuándo nos debatimos entre escucharnos a nosotros mismos, o escuchar a otros. Estamos en guerra hace miles de años, desde que el desarrollo individual ha sido una lucha en la que muchos han ofrendado su vida y quienes se atreven a romper con éstos esquemas sociales educativos se convierten en historia rápidamente, entonces le otorgamos el valor de ser ellos mismos a otros a través de la historia, y de sus biografías, nos conformamos con saber que otros pudieron, y no nos atrevemos a hacerlo nosotros de igual forma, y si nos atrevemos sabemos que corremos el riesgo de que sean violentados todos nuestros derechos, en especial el principal derecho fundamental del ser humano, el derecho a vivir.


Luz Dary Jiménez Monsalve.

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© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor)

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