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Mes de escribir una carta |
| No hace mucho tiempo que ansiábamos sistemas de comunicación rápidos, seguros y confiables para comunicarnos con los seres queridos que por alguna u otra razón partían a otro sitio a vivir. Las cartas tardaban un tiempo en ser recibidas de tal modo que al momento de recibir respuesta ya se habían represado infinitas noticias que eran puestas de nuevo en el papel, para encomendar la misión al cartero de emprender de nuevo la ruta hasta el destinatario. Ahora que tenemos sistemas de comunicación rápidos, seguros y confiables, no los valoramos, los usamos para reenviar los mensajes de otras personas, algunas veces desconocidas, y no es que esto este mal, es bueno conocer los pensamientos de otras gentes, pero debemos reconocer de que manera danza el espíritu cuando nuestra madre, nuestros hijos, un amigo, una amiga, una prima, una tía, nos escribe. Me sigue pareciendo que la magia del Internet es inmensa, mi asombro por este sistema sigue vigente, por eso quiero convocar a la gente durante este mes al menos a ejercitar el arte de escribir cartas personalizadas, de contarnos de que color es el cabello del nuevo bebé que hay en la familia, como se llama la nueva mascota, de hablar sobre el último paseo con la persona que nos arranca el último suspiro diario, de establecer contacto de verdad con la gente que amamos, dejarles sentir a esas personas que aunque estén lejos físicamente, en nuestros corazones siguen vigentes. Quiero invitar a reverenciar lo que tenemos, los medios para hacer realidad el sueño tanto tiempo acariciado que era la comunicación rápida. La invitación es también a DAR, darnos en tiempo y en atención a otros,
escribir una carta solo toma entre cinco y quince minutos, con los que cada persona puede
hacer un regalo invaluable llamado tiempo a quienes ama. Luz Dary
Jiménez Monsalve. |
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