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Productividad Afectiva |
| "Cuando no podemos encontrar tranquilidad dentro de nosotros mismos, es inútil buscarla en otra parte".
El otro sueño colectivo de los niños, es tener mejor amoblada su propia vida que sus habitaciones y sus casas, por desgracia no tienen las herramientas para expresarlo y el poder suficiente para ser escuchados. La velocidad a la que nos movemos en el mundo nos hace tan inconscientes que terminamos lanzando a nuestros niños y adolescentes a incursionar prematuramente en el mundo de los adultos, algunos empujados por responsabilidades prematuras que le son propias a los adultos y que estos delegan en los hijos mayores con el ánimo de ser ayudados a sobrevivir en un mundo que incrementa su nivel de exigencia respecto a lo que se supone implica vivir. Como consecuencia de esta prematura responsabilidad de muchos niños, muchos buscan afanosamente algo que les brinde el suficiente poder y valor para comportarse como se espera de ellos, en esa afanosa carrera por ser adulto y responder a la pesada carga de expectativas de los adultos, son muchos los que se refugian en las drogas, el alcohol o en el sexo. Y es que la teoría que aplicamos en la educación de los hijos dista mucho del ejemplo que les brindamos y no es consecuente, al punto que no logramos siquiera identificar cuales fueron las verdaderas causas que fragmentaron nuestro propio hogar. La mayoría de los padres estamos demasiado ocupados siendo productivos para la sociedad y para nuestros poderosos egos, para ocuparnos de la productividad afectiva en el interior de nuestros hogares, vivimos en un mundo que se mueve a más velocidad que nosotros mismos, y eso no nos da espacio siquiera para observar de que manera tratamos verbalmente a nuestros hijos y para darnos cuenta del mundo de contradicciones en el que los envolvemos. Un número significativos de niños son prisioneros de la ausencia de sus padres, constituyéndose en huérfanos emocionales, lo cual desencadena en una minusvalía emocional que no hace posible la auténtica madurez del individuo y el ejercicio de la óptima resolución de conflictos. En la dinámica de la familia contemporánea ya no son consideradas las preferencias de los hijos, se asume por ellos lo que necesitan y le otorgamos ese poder de decisión a los medios de comunicación y a la publicidad. Dejamos en el olvido ciertos valores que son invaluables para los niños, sepultamos debajo de la fragancia alucinante de la tecnología el afecto que proporciona la cercanía, la inigualable sensación de seguridad que otorga un almuerzo brindado por una madre, el vaso de leche que solo es servido por el amor de unos padres, el beso de las buenas noches, la primera palabra del día, la respuesta asertiva tras una pregunta, la admiración que despierta en los niños la ecuanimidad y la madurez de sus padres. Renunciamos al liderazgo familiar canjeándolo por un liderazgo
social que finalmente nos vuelve la espalda. Ignoramos que entre los miles de niños que
sueñan con que la tecnología pare por un día para que sus padres se bajen de ella, y
reenfoquen el verdadero significado de la palabra "Padres" están los nuestros. Luz Dary
Jiménez Monsalve. |
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