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Del respeto y los géneros |
| El otro día, tuve en mi casa, la visita de alguien del sexo "fuerte", su visita me enseño sobre la base fundamental de la amistad y de toda relación interpersonal: el respeto. Una palabra que en teoría suena bella, que todos reclamamos, y que muy pocos saben como llevarla de la teoría a la práctica. La carencia de respeto adopta muchas formas, pero quizás una de las formas mas exaltadas y agresivas es la intolerancia con los principios, las costumbres, las creencias y las filosofías de los demás. Cuando abanderamos una verdad personal, queremos expandirla a otros y hacer que estos dirijan sus vidas por esa nuestra nueva verdad. Si por algún motivo alguien se atreve a tener el suficiente valor para opinar distinto en torno a esa verdad impuesta, puede ser susceptible de ser ridiculizada, burlada y desnivelada; y si para sellar con broche de oro, esa persona decide defender su derecho a la diferencia de opinión y exige respeto para su opinión, su costumbre, su principio o su filosofía, entonces ocurre una variante bien interesante. Si quien defiende su derecho es un hombre se trata de alguien muy valiente para hacerlo, si quien defiende su derecho es una mujer se trata entonces de una "fiera", de una mujer dominante, de una mujer complicada, de la no mejor característica femenina. En las pequeñas cosas que nos pasan a diario divisamos el intento por suerte fallido que muchos machos (por suerte cada vez menos) siguen haciendo por aplastar la figura de la mujer, por silenciarnos, por opacarnos, por disminuir la fuerza y el valor que hemos tardado generaciones enteras en reunir para estructurar una personalidad guerrera a la que tenemos derecho. En estas pequeñas cosas diviso además con tristeza la metástasis del cáncer de
la intolerancia que la humanidad sigue portando, entonces es cuando me doy cuenta que las
guerras no son asunto de unos cuantos, que los verdugos sociales y políticos de nuestras
naciones, solo son el fiel reflejo del cáncer social de la humanidad, un cáncer que es
nuestra obligación individual tratar, antes de invertir tanta energía en combatir el
cáncer del vecino a través del intento de control. Luz Dary
Jiménez Monsalve. |
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