La guerra en la que solo mueren los hijos.


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Antonio
Javier Plazas

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Cuando me separe del padre de mi hija, me dije a mi misma que debía pensar en mi ex esposo como un hombre muerto monetariamente para mi hija y yo, y que a pesar de eso, debía mantenerlo vivo para ella. Es una lástima que la mayoría de las mujeres cifren la paternidad de sus hijos en la presencia monetaria que tengan los padres en la vida de sus hijos, con ello ceden derechos o los retiran según el caso, inician una carrera  sin meta posible en donde utilizan la figura biológica paternal para negociar su futuro, con el gastado epitafio de las mujeres solas "es por el futuro de mis hijos".

Con esto no defiendo la paternidad irresponsable que abunda en nuestros tiempos, pero la paternidad no debiera ser algo sujeto a ser recordado por juez alguno en una corte, la paternidad al igual que la maternidad es algo que vive con nosotros y dentro de nosotros, algo de lo que no podemos olvidarnos un solo segundo por mucho que queramos.

La mayoría de los hombres irresponsables no es que no recuerden que tienen hijos, es que recuerdan mucho con quien los tuvieron y creen que la mejor forma de olvidarse de ello, es olvidarse de los hijos, sin contar con los casos en los que la irresponsabilidad solo es el mejor traje que adopta la venganza.

Un profundo sentido de responsabilidad femenina nos debe acudir en el momento de mantener viva de la mejor forma la imagen, el recuerdo y la presencia de los padres en la vida de los hijos, quizás sea una de las pocas cosas realmente importantes que les podemos dar, y no es justo retirarles este premio solo porque nosotras juzgamos que ellos no son responsables, dejemos que sean los mismos hijos quienes se formen su propio criterio a su debido tiempo.

La gran mayoría de las mujeres sabemos que esperar del hombre con que nos unimos, por eso a la hora de separarnos sabremos sí debemos esperar un padre presente o un padre ausente, en el mejor de los casos es bueno acudir a nuestro más grande sentimiento de honestidad, y responsabilizarnos de las consecuencias que implica traer un hijo al mundo, nadie nos garantiza que siempre tendremos un hombre que será un proveedor material, a veces los padres simplemente mueren, o se hacen inválidos a temprana edad, es entonces cuando no hay a quien demandar, y hay que darle frente a la situación, solas.

En los pleitos legales por custodias y por regulación de alimentos y de visitas, los que salen mas lastimados son los hijos, sin importar si creemos que los hemos mantenido al margen de la situación, no hay mejor psíquico que un niño, él esta presente emocionalmente en cada fragmento de la vida de sus padres, sintiendo cada soplo energético que emana del uno respecto al otro, no hay posibilidad de cubrir la luz del mundo a un niño que esta encandilado con las marcas que dejan los resentimientos que quedan de estos procesos legales. Cada uno sabe que parte de responsabilidad tiene en la manutención de los hijos, y ejecutar con justicia esta responsabilidad siempre será un asunto cósmico sin retorno posible, es por cierto la vida misma quien se encarga de hacer justicia al respecto, a veces con mayor idoneidad que los que se dicen representantes de las leyes terrenales.

Luz Dary Jimenez Monsalve


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© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor)

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