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El mundo emocional de los hijos |
| La pureza de los medios debe ser igual a la pureza del alma" Ghandi Sigo afirmando que en la guerra de custodias los únicos que mueren son los hijos, y lo peor de todo es que hay tanta gente alrededor que participa secretamente de esa otra forma que adopta el maltrato infantil. El mundo emocional de los hijos es tejido principalmente por la madre, ella es quien le trasmite las primeras vibraciones a través de sus respuestas emocionales durante la gestación, después lo hace durante la lactancia, haciendo participe al bebé de todas las cargas emocionales que lleva por dentro en las que muchas veces esta incluido el resentimiento y otros sentimientos nada ortodoxos. Todo el tiempo que carga a su bebé en brazos, ella le trasmite todas sus cargas emocionales y toda su energía, muchas de ellas no sospechan siquiera que en lo que esa nueva criatura se convierta dependerá casi que exclusivamente de ella, y de como el impacto emocional de ella influye en el encuentro de esa criatura con el mundo. No es extraño entonces que tengamos
tanta gente violenta pisando el mundo, si una madre esta nutrida de pensamientos
destructivos, de odios, de resentimientos, de angustia, de dolor y de amargura, su bebé
empezara a absorber esos mismos sentimientos y a construir lentamente su mundo emocional a
partir de esos primeros patrones recibidos. En la guerra de custodias muchas mujeres hacen sentir culpables a los hombres por embarazarlas y les hacen pagar por ello un precio demasiado alto sin importar si parte de ese precio es el bienestar emocional de sus hijos. Es entonces cuando los hijos más parecen su más valiosa posesión de quien dependerá su futuro económico, que una nueva criatura de quien ambos son responsables y a quien solo se le debe amor y el mejor ambiente para que construya su seguridad personal. En una relación de esta naturaleza es comprensible que el futuro de ese contacto madres e hijos se deteriore, los hijos crecen sintiéndose responsables de una guerra implacable entre sus padres, y en el mejor de los casos sin poder tomar partido de un solo lado. La culpabilidad en los niños los convierte en adultos crueles que siguen buscando en la sociedad y en el mundo el origen de la eterna cadena de responsables por la fragilidad de su estructura familiar. Puede ser que la justicia abogue por
satisfacer las necesidades y por defender los derechos de cada padre, pero una cosa si no
ha podido lograr la justicia hasta ahora; y ha sido encontrar un medio tan conciliador en
el que tras una guerra de custodias el único beneficiado sea el menor, aunque los egos de
los adultos se pulvericen en el proceso. Y quizá el día que los diferentes sistemas
encuentren la forma idónea de proteger a los menores de sentimientos como el odio, el
resentimiento y la sed de venganza de los padres, entonces empecemos a poblar el
planeta de una generación que al entrar en el mundo no tenga como primer contacto
emocional con el mundo el resentimiento, seré ilusa al pensar que, quizá entonces una
población de pacificadores elevará la frecuencia vibratoria del planeta. Luz Dary Jimenez Monsalve |
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