El mundo emocional de los hijos


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Antonio
Javier Plazas

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La pureza de los medios debe ser igual a la pureza del alma"
Ghandi

Sigo afirmando  que en la guerra de custodias los únicos que mueren son los hijos, y lo peor de todo es que hay tanta gente alrededor que participa secretamente de esa otra forma que adopta el maltrato infantil.

El mundo emocional de los hijos es tejido principalmente por la madre, ella es quien le trasmite las primeras vibraciones a través de sus respuestas emocionales durante la gestación, después lo hace durante la lactancia, haciendo participe al bebé de todas las cargas emocionales que lleva por dentro en las que muchas veces esta incluido el resentimiento y otros sentimientos nada ortodoxos. Todo el tiempo que carga a su bebé en brazos, ella le trasmite todas sus cargas emocionales y toda su energía, muchas de ellas no  sospechan siquiera que en lo que esa nueva criatura se convierta dependerá casi que exclusivamente de ella, y de como el impacto emocional de ella influye en el encuentro de esa criatura  con el mundo.

No es extraño entonces que tengamos tanta gente violenta pisando el mundo, si una madre esta nutrida de pensamientos destructivos, de odios, de resentimientos, de angustia, de dolor y de amargura, su bebé empezara a absorber esos mismos sentimientos y a construir lentamente su mundo emocional a partir de esos primeros patrones recibidos.
Cuando una persona que vibra en una frecuencia distinta a la de la madre levanta en sus brazos al bebé, este reacciona como es natural, como si un corto circuito estuviera generándose en todo el cablaje emocional de la criatura, un cablaje por demás muy débil aún, y el desequilibrio empieza  hacer lo propio en el bebé.

En la guerra de custodias muchas mujeres hacen sentir culpables a los hombres por embarazarlas y les hacen pagar por ello un precio demasiado alto sin importar si parte de ese precio es el bienestar emocional de sus hijos.

Es entonces cuando los hijos más parecen su más valiosa posesión de quien dependerá su futuro económico, que una nueva criatura de quien ambos son responsables y a quien solo se le debe amor y el mejor ambiente para que construya su seguridad personal.

En una relación de esta naturaleza es comprensible que el futuro de ese contacto madres e hijos se deteriore, los hijos crecen sintiéndose responsables de una guerra implacable entre sus padres, y en el mejor de los casos sin poder tomar partido de un solo lado. La culpabilidad en los niños los convierte en adultos crueles que siguen buscando en la sociedad y en el mundo el origen de la eterna cadena de responsables por la fragilidad de su estructura familiar.

Puede ser que la justicia abogue por satisfacer las necesidades y por defender los derechos de cada padre, pero una cosa si no ha podido lograr la justicia hasta ahora; y ha sido encontrar un medio tan conciliador en el que tras una guerra de custodias el único beneficiado sea el menor, aunque los egos de los adultos se pulvericen en el proceso. Y quizá el día que los diferentes sistemas encuentren la forma idónea de proteger a los menores de sentimientos como el odio, el resentimiento  y la sed de venganza de los padres, entonces empecemos a poblar el planeta de una generación que al entrar en el mundo no tenga como primer contacto emocional con el mundo el resentimiento, seré ilusa al pensar que, quizá entonces una población de pacificadores elevará la frecuencia vibratoria del planeta.

Luz Dary Jimenez Monsalve
Corresponsal Diario Occidente en USA
http://lumediana.tripod.com
lumediana@aol.com
954-8015835 Hollywood FL

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