|
Intercambio de Reflejos |
"Lo que mas nos hace falta en éste mundo es un amigo que nos obligue a hacer
aquello de lo que somos capaces" Son los amigos, el espejo en que nos reflejamos con más frecuencia, y sin embargo en
donde menos acudimos a mirarnos a nosotros mismos, y si acudimos a mirarlos a ellos.
Aunque ese proceso encubra uno más importante y menos visible, que no es otro que el de
juzgarlos a ellos, por lo que exhiben de nosotros mismos, responsabilizarlos, porque hacen
las mismas cosas que nosotros aún hacemos, y por las que no nos atrevemos a enojarnos con
nosotros mismos. Los amigos, pueden muy bien convertirse en la mejor academia para aprender de nosotros,
o bien podemos convertirlos en el muro más fuerte que nos separe de nosotros mismos, la
elección finalmente sigue siendo nuestra. Los amigos nos guían de una asombrosa manera
inconsciente por el camino del autoconocimiento, son puestos por el universo, gracias al
mandato de nuestra alma (aunque ya lo hayamos olvidado) para aprender a vernos en nuestra
real dimensión para abrazar aquello que está tan dentro de nosotros y de lo que nos
hemos sustraído todo el tiempo. Es por eso que el arte de elegir los amigos reviste una importancia vital cuando hemos
transitado en algo por el sendero del crecimiento personal, y en el camino hay que
abandonar algunos tantos, no hablo aquí de descartarlos porque ya no nos sirven, sino de
dejarlos solos en su camino, sobre todo si uno ya ha adquirido una velocidad mayor en su
propio sendero, pues no tiene sentido quedarse transitando a paso lento solo por arrastrar
o por transitar el camino del amigo, cada uno tiene misiones individuales, y cada uno
asume una responsabilidad mayúscula con su propia vida ante la eternidad y lo mejor que
podemos hacer a veces por los amigos, cuando estos en el gran sendero hacia si mismos se
desvían por caminos escarpados que retrazarán sus procesos, es dejarlos a solas con su
libre albedrío y quizá de esa forma, se enfrenten a nuevos espejos para que puedan
asumir su real compromiso de vida. Saber exactamente cuando hemos dejado de ser útiles para reflejar a nuestros amigos y
cuando el reflejo ya no es visto, es un proceso doloroso tanto como lo es dejar a solas a
los amigos en el sendero. Quizá esa sea una buena demostración de amor por ellos. Lo importante aquí es
revisar la labor cumplida y si no se hizo bien adquirir el compromiso de hacerlo mejor con
el siguiente espejo. La misión de reflejar tanto como la de ser reflejado es lo que yo
llamo amistad y la que llamo verdadera es aquella en la cual el reflejo mutuo se hace cada
vez más transparente, por cruel que resulte. Poder reflejar lo empantanados que solemos
estar a veces no es algo sencillo de hacer, requiere del verdadero coraje, sinceridad y
amor, tres ingredientes básicos en el arte del intercambio de reflejos. Luz Dary Jiménez Monsalve. |
|
| Índice de artículos |
© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor) Preguntas, comentarios o referencias: infosaberser@wanadoo.es |