Intercambio de Reflejos


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Antonio
Javier Plazas

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"Lo que mas nos hace falta en éste mundo es un amigo que nos obligue a hacer aquello de lo que somos capaces"
Emerson

Son los amigos, el espejo en que nos reflejamos con más frecuencia, y sin embargo en donde menos acudimos a mirarnos a nosotros mismos, y si acudimos a mirarlos a ellos. Aunque ese proceso encubra uno más importante y menos visible, que no es otro que el de juzgarlos a ellos, por lo que exhiben de nosotros mismos, responsabilizarlos, porque hacen las mismas cosas que nosotros aún hacemos, y por las que no nos atrevemos a enojarnos con nosotros mismos.

Los amigos, pueden muy bien convertirse en la mejor academia para aprender de nosotros, o bien podemos convertirlos en el muro más fuerte que nos separe de nosotros mismos, la elección finalmente sigue siendo nuestra. Los amigos nos guían de una asombrosa manera inconsciente por el camino del autoconocimiento, son puestos por el universo, gracias al mandato de nuestra alma (aunque ya lo hayamos olvidado) para aprender a vernos en nuestra real dimensión para abrazar aquello que está tan dentro de nosotros y de lo que nos hemos sustraído todo el tiempo.

Es por eso que el arte de elegir los amigos reviste una importancia vital cuando hemos transitado en algo por el sendero del crecimiento personal, y en el camino hay que abandonar algunos tantos, no hablo aquí de descartarlos porque ya no nos sirven, sino de dejarlos solos en su camino, sobre todo si uno ya ha adquirido una velocidad mayor en su propio sendero, pues no tiene sentido quedarse transitando a paso lento solo por arrastrar o por transitar el camino del amigo, cada uno tiene misiones individuales, y cada uno asume una responsabilidad mayúscula con su propia vida ante la eternidad y lo mejor que podemos hacer a veces por los amigos, cuando estos en el gran sendero hacia si mismos se desvían por caminos escarpados que retrazarán sus procesos, es dejarlos a solas con su libre albedrío y quizá de esa forma, se enfrenten a nuevos espejos para que puedan asumir su real compromiso de vida.

Saber exactamente cuando hemos dejado de ser útiles para reflejar a nuestros amigos y cuando el reflejo ya no es visto, es un proceso doloroso tanto como lo es dejar a solas a los amigos en el sendero.

Quizá esa sea una buena demostración de amor por ellos. Lo importante aquí es revisar la labor cumplida y si no se hizo bien adquirir el compromiso de hacerlo mejor con el siguiente espejo. La misión de reflejar tanto como la de ser reflejado es lo que yo llamo amistad y la que llamo verdadera es aquella en la cual el reflejo mutuo se hace cada vez más transparente, por cruel que resulte. Poder reflejar lo empantanados que solemos estar a veces no es algo sencillo de hacer, requiere del verdadero coraje, sinceridad y amor, tres ingredientes básicos en el arte del intercambio de reflejos.

Luz Dary Jiménez Monsalve.
Tormenta Espectral Azul.

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© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor)

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