Visión global del tantra


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Antonio
Javier Plazas

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PARTE I

I. EL TANTRA VISIÓN GLOBAL, INTRODUCCIÓN

El Tantra es un camino de Perfección donde se combinan sabiamente los placeres inherentes a la naturaleza humana y las dichas que solo provienen de un camino místico, profundo y regulado.

La espiritualidad es una resultante de la sensibilización del cuerpo y de la mente. La cultura profunda consiste en iluminar desde esta sensibilidad los valores más elevados y los más cotidianos que involucran la vida.

El Tantra pasa a ser una Gran Gnosis, es decir, un conocimiento teórico y práctico que se convierte en un camino de vida por el que discurren todas las necesidades e inquietudes en todos los campos y en todas las dimensiones.

El Tantra fundamenta el desarrollo de su trabajo en la reintegración de la conciencia hacia los valores mas elevados. La creación de un mundo externo proyectado desde una replica del mundo interno es el fundamento de la sabiduria que se desprende del Tantra. La Habilidad y la Armonía son los pilares de la búsqueda del tesoro espiritual que el Tantra ilumina, guía y otorga. Esto se apoya en la siguiente sentencia de las escrituras sánskritas:

Tanyate vistriyate gñyanamanena iti Tantram
"Aquello por lo cual se logra, prolonga y se perfecciona el conocimiento y sus poderes es Tantra" (Tantra-Shastra)




II. EL TANTRA ES UNA NECESIDAD
El Tantra es el sendero para los hombres de esta época. Para unos hombres complejos que viven poco, mal y con poco tiempo para ellos mismos. Para unos hombres desposeídos cada vez más de su identidad en beneficio de la macroidentidad del estado. Para unos hombres que necesitan encontar el sentido del valor de las cosas y de la inversión existencial que supone dedicar la vida a los empeños de la misma. Para unos hombres debilitados por el sistema consumista que engulle tanto a las creencias religiosas como a las ideologías político-sociales. Para unos hombres, en definitiva, con una necesidad de vida interior y por lo tanto de un sistema místico capaz de alejarles de la superchería espiritual, de la vanalidad de la militancia religiosa y sobre todo que funcione aqui y ahora, para ganar en la tierra y tener la victoria en el cielo.
El cuerpo humano es un templo sagrado, lleno del espíritu del amor. El cuerpo es nuestro campo, donde plantamos las semillas de nuestros pensamientos creativos. Nuestro cuerpo es la expresión de todas energías del universo, con el sol y la luna y todos los planetas. Nuestro cuerpo es el microcosmos, un reflejo del macrocosmos.




III. LA ENERGÍA SEXUAL Y EL AMOR

Los tántricos aman su cuerpo, su mente y su espíritu. La práctica del acto sexual no está ni favorecida ni rechazada por el Tantra. Todo lo que sea necesario emplear en pos del progreso y la evolución en el proceso del auto-conocimiento es aceptable como conveniente y apropiado sin establecer una escala de valores morales simplistas "de lo bueno y lo malo".

El Durlabhasara Tantra enseña que hay dos tipos de modos de amar:
1. Amor Divino
2. Amor Profano

El Amor Divino es no convencional, se soslaya en el placer y en la transformación kármica y espiritual.

El Amor Profano y convencional depende de la procreación para su razón de ser. Los amantes y los adeptos del Tantra encuentran el amor no convencional que otorga la Liberación por la purificación y la entrega abnegada.

La energía sexual rehabilita la vida de los que la acogen con respeto y cuidado. Otorga salud y la quita. Da la vida, la mantiene jubilosa o atrae la muerte del cuerpo y la decadencia de la mente. Eleva la inspiración o sumerge el animo y la creatividad en la desesperanza. Al anciano lo mantiene activo y enérgico, y al joven lo trastorna. Es la energía sexual un arma que mata y libera.

El hombre debe de moderar sus impulsos sexuales independientemente si derrama o preserva su semen. La energía sexual es un inmenso poder creativo y no solo reproductor. El carácter de un hombre necesita de la fuerza que otorga la moderación y la templanza de los deseos e instintos. El pensamiento se sublima con el sacrificio y la abstinencia.

La mujer debe de ser consciente de su inmenso poder espiritual y mágico. Su poder místico se introduce en los niveles más sutiles de su naturaleza. La mujer dinámica activa su mundo sexual de tal manera que se convierte en un maestro iniciador del hombre y le conduce en un viaje de amor presidido por Shakti.

La mujer para ser una adepta tantrika ha de ser sana, sabia, alegre y espontánea. Una mujer con autoconfianza espiritual y versada en los secretos del Kamakhya, el Arte de Amar tántriko.

Es el Tantra un camino de tolerancia hacia todo, donde el adepto se acomoda a todo, busca comprenderlo todo y estar informado de todo, donde la absorción y dedicación es plena a todo.

El Tantra tiene un aspecto material y otro espiritual, donde la mística y la renuncia más elevadas se conjugan con la actividad comercial, los negocios y la política.

Tiene el Tantra un aspecto externo y otro interno, popular y simple y otro mistérico y exclusivo. Tiene el Tantra un aspecto objetivo y supracientífico y otro subjetivo y mágico, uno culto y otro irracional.

Es el Tantra una vía pura e impura por impúdica.

Es el Tantra exclusivamente practico para cuando hay que ser efectivos y otro conciliador cuando se exige moral social.

Es el Tantra devocional y creativo, seco y analítico, sensitivo y apático, sensible y sensual.

Es el Tantra solaz para los que creen en la Divinidad, como para los que la ignoran.

CONTINUARÁ.

Segundo artículo de esta serie

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© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor)

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