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Apuntes basados en clases de D. Antonio Javier Plazas en Madrid, en diferentes seminarios correspondientes al Curso “Tantra Desvelado”.

“Hay 3 niveles donde la energía se expande:

-Tamo guna o  nivel oscuro. En este nivel el Poder de la Serpiente-Kundalini- vibra en el hombre al igual que en los animales. Esta energía aquí regula las funciones primarias de supervivencia, de lucha, de mantenimiento básico de la vida, por eso a fuerza de lucha se nos es permitido estar en el Universo. Es el poder destructivo y que a la vez siembra la capacidad de generar la vida. Es un poder que lleva inherente todo.

-Rajo guna. Este nivel representa la energía que mantiene y preserva y lleva a cada ser a ser lo que tiene que ser en sí mismo y en relación con los demás. Esta energía preserva el yo y todo aquello que lo acompaña, por lo que si esta energía se altera crea un trastorno de la personalidad.

En este nivel la energía intenta mantenerse siempre siendo igual, pero es como una energía frustrada,  ya que vemos que la persona está siempre cambiando y transformándose continuamente. Todo este universo es un gran acto de sufrimiento porque todo lo que intentamos mantener siempre, se nos va. Todo, hasta la más pequeña partícula atómica está en continuo  movimiento y cambio, transformándose constantemente.
Así el yo sufre cuando quiere algo que desea o que ama, y que quiere mantener con él, pero esto que desea cambiará, se transformará y dejará de ser lo que era. Todo está muriendo y renaciendo constantemente.

-Satva guna. El hecho del origen de algo es un instante, pero esto mismo es paradójico, porque ¿quién puede decir a partir de cuándo o dónde se origina algo?. No podemos realmente conocer el origen de cualquier cosa. Por esa razón esta energía es paradójica, es muy difícil que la mente pueda captar esto mismo, la conciencia no lo percibe, por eso es paradójico. Podemos comprender que algo tenga un principio, pero su transformación es infinita. Y el no va más de las paradojas es que algo no tenga ni principio ni final, lo que es eterno. Y la Energía, habrá tenido un principio? De ella sentimos sus manifestaciones, en ese sentido podemos decir que existe, pero no sabemos desde cuándo ni cómo se originó.
Se dice que el universo es un enorme circulo cuyo centro está en todas partes. Así se dice en el Rig Veda (uno de los cuatro Vedas, uno de los cuatro textos de la Revelación dentro del Conocimiento Védico). El universo es la existencia y el universo, es. Y a partir de aquí cualquier punto elegido de este ser, es el centro.

Y en la muerte  la existencia de algo deja de ser de esa manera que era y pasa a ser otra cosa, por eso no se muere, sino que lo que es se transforma a ser otra cosa, siempre la vida está transformándose. Pero eso no quiere decir que la Energía deje de ser. Este es el modo de liberarse del sufrimiento del hecho de que la muerte finaliza con todo lo que uno vive. En realidad uno no debe plantearse el final de la vida sino más bien debemos estar atentos al hecho de vivir la vida con una continua percepción del ahora, vivir con consciencia del instante.

Cuando uno no vive el instante vive la ansiedad de querer ser por encima de lo que uno es. De esta manera sobreviene el estrés, y de aquí se origina una afectación de las identidades y una alteración y perturbación en los tres mundos en los que se mueve nuestro ser -físico, psicológico y espiritual- y se produce un desequilibrio de nuestras energías y se violenta así nuestro yo, las actividades que realizamos, etc.

Recuperar el instante es una meta muy profunda.

El principio básico de la Energía es estar siempre cambiando.

Kundalini se identifica con serpiente, ya que ésta cambia su piel y se transforma sobre sí misma, al igual que ocurre con la Energía.

La vida y la Energía es un continuo cambio y crecimiento.  El universo está en continuo movimiento y lo que no se mueve es decadente y se muere y por eso mismo todo lo que existe está bajo este mismo principio de movimiento y crecimiento. La existencia es cambio y la vida del hombre está perfecta cuando está en movimiento y este movimiento  no quiere decir desequilibrio, por esa razón la vida es una adaptación constante al movimiento, es tener un equilibrio y es como “un balanceo en lo inestable”, el que uno vaya a la par de y con  los movimientos de la vida . Una armonización, o un aceptar las realidades imponderables de la vida. Por eso es inteligente vivir la vida lo mejor posible en el bien estar, es que el ser interno esté lo menos aferrado posible  a todo lo que conecta con él en la vida.

No se debe poner el yo en personas, animales o cosas ya que cuando éstos desaparezcan, cambien o se muevan -así será sin duda- nuestro yo también se cambiará con ello y no podemos permitir dejar nuestro ser a merced de los cambios inevitables de la vida.

El Tantra aboga por ajustar la vida al estado de la percepción del desapego. Estar en la vida disfrutando de las cosas que se nos ofrecen pero sin aferrarse a ellas. Si uno proyecta su yo sobre aquello que ama, aniquila a eso que ama. El tántrico ha de mantener su vida y no destruir nada de aquello con lo que se trata. Tiene que verse a sí mismo sin sentido de la propiedad (para que su yo no se vaya cuando se vayan las cosas de la vida e incluso para que su yo no se vaya cuando se vaya su cuerpo físico). Hay que dar gracias a todo de lo que disponemos o disfrutamos en un momento dado en nuestra vida y hay que saber decir “adiós” para estar siempre diciendo “bienvenido”. El Tantra plantea que al igual que hay muchos nacimiento y  muertes, nosotros también en el espacio de nuestra vida nacemos y morimos continuamente. Y esto hemos de aceptarlo y entenderlo así, sino naufragará nuestra vida y nos ahogaremos.

Hemos de tener la mente lúcida, no entrar en estados de miedo ni de pánico, estar siempre despiertos, navegar con la vida y moverse con ella, navegar con la ola y no huir de ella”.

(Mail enviado por Carmen S. Villaescusa a la lista Gran Tantra)

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© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor)

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