Tres razones para estar sereno.


Tribuna

Cursos y
Eventos

Índice de
artículos

Sangha
Védica

Escuela
Védica

Antonio
Javier Plazas

Volver a la
página
principal


Escrito por Eva Moral Cabrera, en ocasión de la muerte de su hermano en un accidente, a principios de septiembre de 2000. La madrina a la que hace referencia al final del artículo es la Sra. Delia Teruel.

Al notificar a mi maestro, con la voz temblorosa, la muerte de mi hermano, el me pregunto: ¿por qué no estás serena?

Después me dijo: Existen tres razones para estar sereno ante el fallecimiento de un familiar, de un ser querido

Primera: * POR EL QUE HA FALLECIDO
porque él es el que mas confuso esta. Si la persona en vida se ha preparado para el momento de la muerte, llegado este su mente sabrá a dónde dirigirse, pero si al contrario, hay una total ignorancia, al llegar el momento del abandono del cuerpo, la confusión y el miedo (sobre todo con una muerte violenta, por ejemplo un accidente) le llevarán a buscar referencia en aquellos a quienes esta unido por lazos kármicos, la familia, los amigos. Él nos ve y nuestra desesperación y amargura no le ayudan, necesita nuestra serenidad y la lucidez que esta dá para que eso le ayude a ir hacia la luz.

Segunda: * POR LA FAMILIA
porque en estos momentos en que se desatan las emociones que se enredan y arroyan a unos y otros sin control emocional, hace falta un eje, una persona con actitud serena que pueda actuar, reaccionar y organizar correctamente ante el desconcierto general que se produce, que imponga la razón y el sentido común en momentos en que el dolor lleva al abandono y hace perder la sensatez.

Tercera: * POR UNO MISMO
ante las personas que, con gusto o disgusto, esperan el saber estar de un yogui, la serenidad y la templanza en los momentos en que realmente hay que demostrar que hay un trabajo personal (un control de las emociones) y una comprensión, asimilación y una integración en uno mismo de las enseñanzas recibidas. Uno siempre tiene que estar preparado para lo inesperado, y no se puede apegar a las cosas ni a las personas, ahora están pero quizá mañana no, y hay que saber aceptarlo, que no quiere decir que no haya tristeza, sino que hay una comprensión.

Pasados los momentos más críticos puedo reconocer que aunque la tristeza está, el dolor no es tanto, me siento en paz con mi hermano por haberle ayudado, con mi familia y allegados, aunque no se reconozca así, por no haber contribuído a la catarsis de dolor y conmigo porque es un paso más en mi madurez y crecimiento personal y espiritual, y porque la serenidad me ha permitido tener verdadera conciencia del sentimiento y, aunque suene extraño, "disfrutar" de la despedida de mi hermano, que no ensombrecerá su recuerdo en mi corazón.

Por todo esto me inclino ante mi maestro y le doy gracias, por lo ya recibido y lo que espero ser merecedora de recibir. También mi agradecimiento para mi madrina y tutora, por su apoyo, enseñanza y compañía.

Índice de
artículos

Volver a la
página
principal


© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor)

Preguntas, comentarios o referencias: infosaberser@wanadoo.es