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Medicina Energética. |
De entrada parece muy simple: es la medicina que se basa en la consideración de la
energía, tanto para el diagnóstico como para el tratamiento. De salida también lo es:
no hay nada tan simple y natural como trabajar con lo que nos define como seres vivos, la
energía. Primero porque la medicina energética apunta a un proyecto de ser humano distinto del
que proponen las dos variantes mencionadas: propone una persona integrada al interior de
si misma, donde "el cuerpo y el alma" sean valorados por igual y se acepte que
están íntimamente unidos, inevitablemente unidos. Unidad extensiva al resto de los
humanos (sociedad), de los otros vivientes (naturaleza) y del cosmos (universo). No crean que éste es un término ambiguo, confuso o dictado por las leyes del mercado.
Existen variadas energías pero aquí se está hablando de la energía vital o
bio-energía, como se prefiera denominarla. Es la mismísima energía característica de
los seres vivos (todos) y está muy lejos de ser sólo una hipótesis atractiva: es una
fuerza física que puede estudiarse, concentrarse y utilizarse terapéuticamente, ya que
no sólo se la encuentra en los seres vivos sino también en el medio ambiente donde
transcurre nuestra existencia. A lo largo del tiempo y del espacio, la búsqueda de los científicos chinos no fue un
acto solitario. Otras tradiciones también postularon la existencia de la energía vital,
que los chinos llamaron chhi, los hindúes prana y los griegos pneuma. Quizá nuestros
héroes de tez amarilla y ojos rasgados llevaron ventaja en la investigación porque eran
verdaderos naturalistas y por lo tanto observaban la realidad con ojos asombrados y
descubridores. Energía significa fuerza en acción. Y si se habla de la energía biológica, ésta es
la "fuerza en acción" capaz de producir emociones como la ira o la tristeza y
eventos fisiológicos como el movimiento muscular o la secreción glandular. La realidad
de un ser vivo viene toda junta (integrada) y no es su culpa que la ciencia oficial la
desintegre o la estudie en innumerables disciplinas: biología, medicina, psicología,
sociología, etc. Para entender las relaciones entre energía, cuerpo y psique podemos imaginar un
árbol: las raíces y el tronco son la energía. Y las dos ramas principales se llaman una
cuerpo y la otra psique. Suponer una sin la otra es inconcebible. La medicina energética
actúa sobre ambas ramas trabajando sobre las raíces y el tronco, o sea: sobre la
energía. En medicina, la mejor práctica empieza con una buena mirada. Tanto para poder leer correctamente estos sucesos como para actuar sobre ellos, la
medicina energética utiliza una combinación de acupuntura tradicional, acupuntura
moderna y orgonomía. La acupuntura tradicional permite ejercer una clínica integrada que torna
comprensibles los síntomas valorando el estado de las energías internas (emociones) y
externas (clima, medio ambiente). Ha desarrollado una gran capacidad para "leer"
las correlaciones que existen entre órganos, tejidos y emociones. Sabe, por ejemplo, que
el pulmón y el intestino grueso se relacionan con la sequedad, la tristeza, la piel, el
otoño, el olfato y el sabor picante. O que el riñón y la vejiga no pueden separarse de
los huesos, el frío, el miedo, el invierno, la audición y lo salado. Pero que el hígado
y la función biliar guardan estrecha relación con la primavera, el viento, la visión,
la ira, los músculos y lo ácido. Y si esto ya es maravilloso porque permite
"entender" un asma o un colon irritable, qué puede decirse de la increíble
capacidad terapéutica de la acupuntura tradicional con sus más de mil puntos ubicados en
la piel y sobre los cuales puede influirse con agujas, presión, calor, electricidad,
infrarrojo, laser o ultrasonido. ¡La "verdad" de la acupuntura siguen siendo
sus puntos! Y ellos están ahí, con sensibilidad variable, esperando el estímulo
adecuado para volverse elocuentes equilibrando la energía y mejorando las funciones
alteradas. Los desarrollos de la acupuntura moderna son una bendición para quienes ejercemos esta
medicina por convicción y necesaria certeza. Un adelanto importantísimo fue la
posibilidad de comenzar a medir los puntos con aparatos electrónicos. ¿Sabían que cada
punto tiene determinada carga eléctrica que puede obtenerse con equipos apropiados? Lo
interesante es que la carga varía lo suficiente como para poder diagnosticar en los dos
aspectos determinantes de la medicina energética: la cantidad de energía y su
distribución (equilibrio o desequilibrio). Lo característico de los puntos es que poseen
una resistencia eléctrica más baja que en los sitios de la piel donde no hay puntos,
razón por la cual se dice de ellos que son "electro-permeables". Se miden de
acuerdo a los parámetros del sistema Ryodoraku de Japón, del cual se utiliza uno de los
aparatos. Pero hay otra escuela que también ha permitido avanzar sólidamente en este
terreno: la electroacupuntura alemana del Dr. Voll apoyada en la exactitud de la
implacable electrónica alemana que nos proporciona el Dermatrón. Con él se pueden hacer
dos cosas notables: un diagnóstico de la función de los distintos órganos a través de
los puntos de acupuntura y un test de medicación. Lo primero permite estimar si un
órgano se encuentra funcionando normalmente, en hiperfunción (rango
"inflamatorio") o en hipofunción (que puede llegar a la degeneración). Lo
segundo permite investigar si una medicación posible será adecuada para el tratamiento,
indiferente o tóxica. Y la orgonomía, absolutamente complementaria de las primeras dos. Sus aportes son
numerosos y valiosísimos para terminar de redondear una medicina a escala realmente
humana. Si la acupuntura supone la existencia de una energía distinta y característica
de los seres humanos, la orgonomía la demuestra y la utiliza para sus tratamientos. Así
es que existen dos artefactos simples y contundentes en su arsenal terapéutico: los
acumuladores de energía orgón y los extractores de energía o Dor-buster, utilizados
para eliminar energía negativa de los sitios donde se encuentra estancada, ejerciendo una
acción de bloqueo sobre el conjunto del campo energético. De la orgonomía procede,
también, la concepción de coraza y de estructura caracterial (en sentido amplio,
psicofísico) que se utilizan combinándolas con las tipologías de la acupuntura
tradicional. La ciencia reichiana y su método de análisis funcional son indispensables
para comprender el origen de los trastornos humanos a nivel individual y social,
expresados en las distintas situaciones de bloqueo energético y en el desarrollo de las
estructuras caracteriales. ¡Por fin puede entenderse porqué y cómo se desarrollan el
cáncer, el asma, la artritis, la úlcera o el fascismo! El análisis de la energía gracias a la medición de los puntos, la comprensión de
los bloqueos que debemos a la orgonomía y el test electrónico de medicación permite
incorporar de manera natural dos importantes recursos terapéuticos: la homotoxicología
de Reckeweg (homeopatía moderna) y los oligoelementos de Menetrier (medicina funcional).
Basta con medir estos medicamentos en los puntos apropiados para corroborar su posible
eficacia. Entonces la medicina energética dispone de un poderoso arsenal diagnóstico
(las mediciones) y terapéutico: acupuntura y su variedad de técnicas para estimular los
puntos, orgonomía con los acumuladores de energía y los Dor-buster, oligoelementos y
medicamentos homeopáticos. Aunque también enfoques nutricionales y relacionados con la
actividad física, que ahora no se desarrollan para no alargar este artículo. Andar en este camino es como navegar por el mar de la energía. Dr. Carlos Inza |
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