La orgonomía - Parte II

(Reich II)


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Artículo enviado por Luis Misa al Foro Gran Tantra.

El método reichiano es un método funcionalista aunque también dialéctico, al menos en algún momento de su desarrollo.

Es funcionalista puesto que cada elemento de la realidad que se está estudiando cobra sentido en relación con las interrelaciones que se establezcan con el todo. Por lo tanto realiza una función, es decir, dicho elemento contribuye a que funcione el conjunto del que forma parte. En lugar de causa, el funcionalismo postula principios funcionales comunes en un orden siempre más profundo
y más comprensible. Epistemológicamente el principio funcional común es posterior a las ramas en que se divide. Aquí es, precisamente, donde aparece el movimiento dialéctico del método reichiano. Pero para la orgonomía dialéctica es la propia realidad, los procesos por los que se interrelacionan las distintas funciones.

¿Cómo es el procedimiento para encontrar y describir los principios funcionales comunes? Vamos a tomar un ejemplo al referirnos a las dos ramas del neurovegetativo: el simpático y el parasimpático.

Excitación biofísica

Expansión biofísica

Contracción biofísica

Placer                                                       
Potasio                                                     
Lecitina                                                      Colesterina
Acetilcolina                                                 Adrenalina
Angustia
Calcio
Parasimpático Simpatico

Se verá que las funciones emparejadas son Placer/Angustia, Potasio/Calcio, Lecitina/Colesterina, Acetilcolina/Adrenalina y Parasimpático/Simpático. Los primeros de cada par son comunes en el proceso de Expansión Biofísica, los segundos se alinean con la Contracción Biofísica, pero tanto la expansión como la contracción se funden en otro principio funcional común (PFC): la Excitación Biofísica.

De manera que el procedimiento es:

1.  Se descubre una función. Entonces hay que preguntarse: ¿dónde
está el equivalente funcional de la función recién descubierta?

2.  Una vez descubierto el equivalente funcional, tenemos un par de
funciones emparejadas. Ambas forman una unidad funcional y
simultáneamente no son una y la misma cosa, sino son diferentes y
antitéticos. (Simultaneidad de identidad y antítesis)

3.  ¿Con referencia a qué se establece esta simultaneidad de identidad
y antítesis entre estas dos funciones emparejadas? Con referencia a un
Principio Funcional Común. Éste se sitúa en un nivel más profundo, lo
que en Reich significa más simple y, por lo tanto, también más global.
Por ejemplo: el psiquismo humano y su par nervioso, el neocortex, son
un desarrollo bastante reciente y acotado en la historia de la vida, pero
el equilibrio entre agua y electrólitos como soporte de la vida es mucho
más antiguo e imprescindible para todo organismo vivo. De manera que éste último será -respecto del primero- un Principio Funcional Común más simple, más profundo y más global. Esto significa que, respecto al orden de las funciones, éstas deben evaluarse según la proximidad o lejanía del principio básico de la naturaleza: tensión - carga - descarga - relajación (función del orgasmo). Cuanto más cerca están, más comprensibles son, y por tanto, mayor amplitud del campo funcional. Cuanto más lejos se encuentren, más restringidas son y más pequeño es su campo funcional.

En la ciencia mecanicista los campos funcionales están separados por fronteras rígidas que no permiten la integración, de tal forma que lo que se sabe sobre un campo ocurre a espaldas de lo que se sabe en otro. De esta manera, con el aumento del saber, el mundo deviene cada vez más complicado, confuso e impreciso, en lugar de aparecer más claro y más simple. El funcionalismo orgonómico establece la conexión funcional de los procesos en distintos campos funcionales y, por lo tanto, la disolución de las fronteras entre las ciencias.

El mismo Reich nos habla del siguiente ejemplo: «El placer y la angustia son dos funciones emparejadas en el campo funcional de la psicología, mientras que la lecitina y la colesterina lo son en el campo funcional de la bioquímica. En la naturaleza no hay fronteras dentro del principio funcional común del primer o último orden. Las fronteras fueron introducidas en la naturaleza por la especialización de las disciplinas científicas mecanicistas.
El funcionalismo orgonómico retira otra vez estas fronteras. De este modo, acerca la investigación natural a la naturaleza, no sólo en cuanto a contenidos, sino también en cuánto a la técnica del pensamiento.»

El funcionamiento natural tiene, para Reich, una naturaleza bioenergética, lo cual significa que son los movimientos de la energía los que explican la variedad y multiplicidad de las formas, y no a la inversa.

El pensamiento reichiano es empirista, tiene un proceder histórico y generativo. Es un pensamiento radical que busca la autenticidad frente a la realidad light y el mundo de las apariencias.

Es un pensamiento que busca la simplicidad por medio de las analogías, frente a un pensamiento que se complejiza con la búsqueda de las diferencias. En la orgonomía se le da mucha importancia al movimiento y a la expresión, se parte de la idea de que las funciones naturales objetivas son fundamentalmente racionales y, por tanto, que tenemos acceso por medio de nuestra razón a la racionalidad del mundo.

El investigador o la persona que busca el saber, se refleja en el proceso de investigación, de manera que se requiere un compromiso total para llevarlo a cabo: no sólo a nivel intelectual, sino a nivel emocional y visceral. Es, también, un pensamiento que maneja una concepción de la verdad como desvelamiento o aletheia (Heidegger). Y esto significa que, durante esta  búsqueda, se desvelarán (en el sentido de quitarse los velos y mostrarse su presencia, o en el sentido griego de salir a la luz evitando el ocultamiento) las cosas en su propio ser, tal como son. Por ello, no existe una verdad absoluta, aunque sí existen funciones básicas en la Naturaleza que son comunes a toda verdad.

Para Reich la unidad domina el todo. Esto significa que la verdad de una cosa no se encuentra en la cosa aislada, fija como algo constante, sino en la estructura funcional, en la conexión con el todo. En un organismo aislado, la diferenciación de esta unidad no toca a la unidad del todo, sino que funciona como un todo unitario, indivisible, sin la idea metafísica de que el organismo sea algo que quiere
conservar a los individuos y a la especie.

«La carencia de la concepción químico-mecanicista de la vida consiste en el hecho de que se intenta llegar de lo particular a lo general, uniendo detalles en vez de buscar la función del todo en cada singularidad. Desde el punto de vista de nuestro método de base no hay diferencia entre la corriente plasmática de una ameba, que se puede ver, y la corriente vegetativa que
se experimenta en ciertos estados de excitación. No se puede explicar la función de un árbol definiendo la composición química de la celulosa.»
(Reich)

En esa unidad que domina el todo persisten funciones naturales objetivas, o lo que es lo mismo, las funciones naturales integran el todo. Tomando contacto con nuestro cuerpo y con nuestras emociones, es como mejor podemos tomar contacto con esa lógica funcional objetiva de la naturaleza que también opera de forma inevitable en el hombre. (Hegel decía: «Todo lo real es racional.»)

Por eso, para Reich «la estructura biológica del observador no puede ser excluida de la investigación científica y de la valoración crítica del resultado de la investigación». Esto es así puesto que el acorazamiento y la rigidez de la estructura del investigador, se traslada a su propia estructura de pensamiento y, por tanto, se proyecta al interior del objeto de estudio. Se produce algo así como una resonancia entre el objeto de la investigación y el organismo del investigador. Por esta razón puede decirse que la orgonomía es un saber iniciático en el sentido de que, para profundizar en el conocimiento de la Naturaleza, es necesario también profundizar en el conocimiento de uno mismo, tal como Sócrates proponía
su famoso: «conócete a ti mismo.»

Para el funcionalismo reichiano, la forma es un movimiento fijado.

Y el movimiento es la categoría fundamental que domina el cosmos, pero que en el caso de la naturaleza viva se presenta como motilidad plasmática espontánea: es generada desde el interior de ese organismo y pulsa contrayéndose y expandiéndose.

Sin perderse en la maraña de información que produce la ciencia mecanicista, el funcionalismo orgonómico busca las analogías, el ritmo de base común, las funciones básicas. Y en el proceso de investigación, por medio de los principios funcionales comunes, tiende a la simplicidad y a la globalidad.

De hecho, a medida que nos acercamos a las raíces comunes de las variables y contradictorias manifestaciones de la Naturaleza, las cosas aparecen más y más simples, y las analogías entre las funciones básicas que encontramos nos devienen evidentes. Por ejemplo: la analogía entre la sensación vegetativa de mi cuerpo y la corriente plasmática de la ameba, entre el tejido animal y el tejido social (ambos aislan o secuestran cuerpos extraños), entre los climas externos y los
climas internos (las emociones), entre el desarrollo secundario de plantas y animales en el desierto y las manifestaciones del hombre muy acorazado, que muestra la misma espinosidad que los vivientes del desierto.

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© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor)

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