Energía y Medicina

(Reich III)


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Antonio
Javier Plazas

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Artículo enviado por Luis Misa al Foro Gran Tantra.

Energía significa fuerza en acción. Y si se habla de la energía biológica, ésta es la fuerza en acción capaz de producir emociones como la ira o la tristeza y eventos fisiológicos como el movimiento muscular o la secreción glandular. La realidad de un ser vivo viene toda junta, integrada, y no es su culpa que la ciencia oficial la desintegre o la estudie en innumerables disciplinas: biología, medicina, psicología, sociología, etc.

 ¿Qué consecuencias tienen estos hechos para explicar el fundamento de esta medicina y su visión de los fenómenos vitales ?

En primer lugar que los organismos vivos están sólidamente integrados:
no hay un reino de los fenómenos biológicos y otro de los fenómenos
psíquicos, no hay una terraza mental y una cloaca digestiva. Lo que
ocurra con las emociones también acontecerá en el intestino, los bronquios o los músculos, y viceversa.

La mente es, también, una función biológica. Por otra parte es inconcebible un organismo donde sus distintos aparatos celebran asambleas para ponerse de acuerdo: se supone que existe un aceitado entendimiento entre las articulaciones y el cerebro, entre las glándulas endocrinas y los músculos, entre elcorazón y los riñones, etc. Y sin embargo existe la difundida superstición de que el cuerpo es una especie de sofisticado mecano cuyas partes coexisten casi por casualidad bajo la misma piel, esa frontera indiscutible.

Otras ideas-fuerza de esta concepción (nacimiento):

Todo cambia, se modifica.

Pero los cambios son de acuerdo a la propia naturaleza, de manera que estas modificaciones se dan dentro de la posibilidad de desarrollo de un ser u órgano: es difícil que un hígado se transforme en un aviso publicitario (pero sí que algunos avisos afecten hígados sensibles).

La vida es un fenómeno rítmico (los tántricos descubrieron esta "modernidad") cuyas funciones oscilan dentro de cierto rango: ritmo cardíaco, estaciones, mareas, menstruaciones, predominio horario del funcionamiento de los órganos, etc.

Los fenómenos cósmicos, planetarios o biológicos son el resultado de la relación oscilante y dialéctica entre dos energías básicas: Ha y Tha. Para decirlo de una manera poética (o sea: hermosa, fosforescente, concreta y alumbradora) el Ha es el lado luminoso de la ladera y el Tha su costado oscuro. Esto significa que nada es del todo una cosa porque está sometido al fenómeno del cambio. Podrá ser más Ha que Tha o viceversa, pero nunca sólo una de ambas fuerzas. Por ejemplo: nadie está del todo sano o del todo enfermo. En términos de física moderna podría decirse que Ha es la energía y Tha la materia.

El estado energético de un sistema viviente como el humano está en función de su armonía interna y de su correlación con el mar de energía/materia en el cual se encuentra inserto: los otros seres humanos (sociedad), los otros seres vivientes animales y vegetales, así como también la materia y los eventos físico-químicos que permiten este experimento llamado vida (la naturaleza). El Cosmos entero es un mar de energía y materia que danza a su compás.

De manera que las bases de este sistema pueden encontrarse en algunas medicinas tradicionales, como la china o la hindú (Ayurveda) y en los aportes de Reich. Pero también en la ciencia occidental, que aporta con el conocimiento de la estructura y función de los órganos, así como de los eventos que ocurren cuando estos enferman: la medicina interna de occidente es también un brillante aporte al conocimiento humano.

Ni de los aportes teóricos y prácticos de la homeopatía y las escuelas
naturistas, en buena medida coincidentes con los de la acupuntura.

Pero: ¿quién tiene razón en este maremagnum de escuelas y  pensamientos? Y lo que es más importante: ¿cómo ubicarse en este problema desde la perspectiva de quien necesita de la medicina?

El sentido común (¿qué será eso?) indica que debe haber algo de cierto en cada una de las posturas. Y que si distintas prácticas han resultado eficientes en distintos momentos o circunstancias, es posible que todas compartan aciertos y equivocaciones.

En lo que va de este siglo a punto de terminar, la concepción de la realidad que puede inferirse a partir de la física ha experimentado cambios trascendentes, especialmente a partir de la teoría de la relatividad y de la física cuántica.

Pues bien: la biología y la medicina académicas no han acusado recibo del impacto. La medicina actual se sigue correspondiendo con la llamada física clásica o newtoniana y con el pensamiento cartesiano que le es tan afín. Y esa es la razón por la cual sigue considerando al ser humano como una criatura escindida en cuerpo y alma, y al cuerpo como un mecano cuyos órganos están misteriosamente ensamblados pero no íntimamente articulados y mucho menos animados por la energía básica de la vida.

Claro que pretender valorar lo mejor de cada escuela no invalida la necesidad de disponer de una sólida teoría básica que funcione de soporte para formular una nueva medicina. Y aquí sí es necesario jugarse a fondo y en serio: tal basamento debe buscarse en una interpretación energética del funcionamiento de los seres vivos. Esta gigantesca tarea está apenas en sus comienzos, pese a la tradición que le obsequia sus fundamentos.

Entonces parecerá elemental pero hay que decirlo: el objetivo de un tratamiento debe ser aumentar la vitalidad de una persona (su lado luminoso) ayudándolo a des-enfermarse (su lado oscuro) y dejando que logre emerger hasta donde sea posible el proyecto original de su vida:. Es que acercarse a una situación de autorregulación energética es un concepto muy cercano al de lograr un importante nivel de libertad.

El objetivo de conseguir que la energía fluya con la menor cantidad posible de obstáculos es un sabio ideal que no debería ser desechado. Implica preguntarse qué cantidad y calidad de energía recibe o incorpora uno cotidianamente (desde los alimentos, el aire y los afectos hasta los mensajes de los medios, etc.), cómo la transforma y la distribuye (metabolismo, eje neuro-endocrino, circulación) y
finalmente cómo la expresa o descarga, (movimientos, gestos , palabras, actos de amor o de odio, deposiciones, creación o repetición, construcción o destrucción).

En cuanto al tratamiento, es importante saber que el primer protagonista es el propio paciente (es literalmente así, sin demagogia), el segundo es el médico y también hay muchos otros en parte conocidos y en parte ignorados.

Si uno piensa que su rol en este argumento consiste en ir al consultorio a exponer pasivamente su cuerpo, es mejor que desista de esta expedición. En cierto sentido, éste es un viaje de aventuras al interior del ser, a la intimidad del funcionamiento, a las sensaciones y emociones primarias. Algún día podrá hacerse simultáneamente
con un enfoque psicoterapéutico asociado a la misma mirada, ya que el objetivo es integrar órganos, funciones, emociones, historia personal.

Pero el desafío para el paciente permanece: si se logra trascender la enfermedad o aminorarla, entonces habrá que encontrar algo hermoso y útil en lo que poner la energía ganada al desierto.


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© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor)

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