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Programación humana, política y enfermedad - Parte I (Reich VI) |
Artículo enviado por Luis Misa al Foro Gran Tantra.
Aquí es imposible evitar el aporte de Wilhelm Reich para entender dónde y porqué estamos parados en este lugar. Hay un punto de contacto importante entre las escalas individual y social: es el estudio de lo que Reich llamaba estructura caracterial media de una sociedad. O sea: la determinación de cuál es el carácter predominante y qué peculiaridades tiene. Su opinión acerca de que en una sociedad determinada no pueden aparecer fenómenos superestructurales (gobiernos, clases dirigentes en general) que no estén fundamentados en el carácter social medio, es de una lógica difícil de rebatir. Acerca de este tema es muy impactante su recuerdo de que Hitler accedió al gobierno por vía electoral, lo cual significa que la demagógica hipótesis de la conjura como explicación del ascenso del fascismo es superficial y oculta profundidades tenebrosas. Partiendo del análisis del fascismo y sus aspectos muy específicos, es posible generalizar esos hallazgos y advertir que lo esencial del fascismo se halla presente, también, en otras culturas políticas: en el social-comunismo (denominado fascismo rojo por Reich luego de su gran desilusion con él) pero también en el neoliberalismo contemporáneo. Esencialmente se trata de maquinarias succionadoras de energía destinadas a la acumulación de poder económico, social y político en manos de un reducido sector de la sociedad a través de la manipulación de las emociones básicas de las masas humanas, lo cual cristaliza en ideologías contradictorias pero complementarias que oscilan entre el misticismo y el mecanicismo. Lo característico de esta gigantesca trampa oficialmente denominada civilización moderna (aunque el modelo lleva ya cerca de cinco mil años) es la depredación de la vida y su represión allí donde amague con presentarse, ya sea en el deseo de libertad, en la sexualidad amorosa (no pornográfica) o en la construcción solidaria de la sociedad. Pero esto sería imposible si el proyecto de domesticación en gran escala del animal humano no hubiese resultado exitoso. En un contexto muy específico y con fines nacionales independentistas, Ghandi demostró por medio de la resistencia pasiva y la desobediencia civil que si la gente no se presta, el circo no funciona: su pueblo echó a los ingleses de la India sin disparar un sólo tiro. No importa ahora analizar por qué razones el pueblo hindú decidió seguirlo, sólo se trata de remarcar el siguiente acontecimiento histórico: ningún sistema es capaz de funcionar sin el asentimiento de la mayoría de sus integrantes, ya sea por convicción- domesticación o por la utilización de la violencia legitimada. La violencia se encuentra en la base de cualquier diseño social basado en la expropiación energética, perpetuador de una injusticia básica y enemigo de la vida, pero es absolutamente ineficaz cuando las mayorías deciden que no van a seguir prestándose al juego. Cuando son capaces de decir NO o BASTA el juego del poder se acaba y los poderosos dejan de serlo. Si lo que anima la estructura caracterial humana es energía orgón (positiva,
vital) que puede degenerar en energía Dor (negativa, letal) ¿por qué va a
suceder algo diferente a nivel social? En todo caso se tratará de una complejización que
dificulta su comprensión, ya que resultan evidentes las dificultades metodológicas para
pasar de un campo energético individual a otro colectivo. Pero el típico bloqueo
corazón-cabeza vía ciencia e ideología oficial, de manera que se acepta con facilidad
que la realidad viene dividida en bloques LA VIDA SIMPLEMENTE ES. Hay un juego de construcción-deconstrucción-construcción que nosotros llamamos vida y muerte. El Dor es necesario simplemente porque la vida y la muerte son dos momentos de la existencia de todo lo que es, aunque esto es inaceptable para una civilización que teme a la muerte por su negación de la vida. Pero el Dor puede jugar un desafortunado papel cuando actúa antes de tiempo, cuando el organismo individual o social se encuentra atascado y no produce hechos vitales, cuando predominan la parálisis, el odio, la codicia, el miedo y la mediocridad. En estas condiciones la energía no circula: se bloquea, se pudre, deviniendo en Dor o energía letal. Es como para pensar que éste es un mecanismo protector de la vida, que se cuida a sí misma eliminando a sus ejemplares menos luminosos. A medida que la proporción Orgón/Dor se desnivela hacia el Dor, ese organismo entra en proceso de rápida extinción vía cáncer o alguna otra biopatía severa. La civilización humana está produciendo personas y estructuras sociales
mayoritariamente habitadas por Dor (SOCIOSIS = degeneración social), de las cuales
el fascismo explícito que hemos conocido en este siglo es una muestra bien acabada. No
disponemos por ahora de un método para estimarlo directamente, pero lo mismo ocurre a
nivel de los campos energéticos humanos individuales, donde todavía sólo medimos la
expresión eléctrica de la energía orgónica. En todo caso es legítimo que con el
actual equipo (tanto tecnológico El diseño de los indicadores podría ser una tarea prioritaria en el campo social, al
tiempo que se prosigue la investigación para intentar medir las energías Orgón/Dor a
nivel colectivo. Pero no hay por qué abrigar dudas acerca de esta última posibilidad:
las existencias individuales y las formaciones sociales no sólo tienen un correlato
energético, SON ENERGÍA que ha devenido en materia o en la construcción de formas de
convivencia sumamente estructuradas. |
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© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor) Preguntas, comentarios o referencias: infosaberser@wanadoo.es |