Programación humana, política y enfermedad - Parte I

(Reich VI)


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Antonio
Javier Plazas

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Artículo enviado por Luis Misa al Foro Gran Tantra.

 

En el plano internacional no puede negarse que las diferencias entre los
países son notables. Quedará para otra oportunidad profundizar acerca de la historia y la legitimidad de la existencia de las naciones, pero aquí sólo puede decirse que desde algunos pocos países sus clases dirigentes succionan energía a los demás, obligándolos a un modelo de existencia que nadie les ha propuesto civilizadamente. Es una cuestión de simple prepotencia basada en el poder militar, económico y político, pero preparada por el acondicionamiento reflejo de las masas. Otro hecho que puede constatarse es el siguiente: la sociedades del primer mundo no son exclusivas de los países del primer mundo, así como las sociedades del tercer mundo no son exclusivas del tercer mundo. En los primeros hay vastos sectores cuya creciente pobreza los hace pertenecer funcionalmente a las sociedades que mayoritariamente habitan en los países tercermundistas. Y a la inversa: en las sociedades de los países ubicados en el tercer mundo hay bolsones de riqueza monopólicamente ubicados en los sectores sociales dirigentes, de manera que las cosas no son tan simples si se quiere ser riguroso.

 Estas consideraciones abren la puerta para mirar el mundo más allá de las naciones, cuyos límites tienen más relación con la lucha por el poder que con el natural nucleamiento originado por la cultura en común. Por otra parte, la perversa utilización de la tecnología punta está transformando a la especie humana en un conjunto de desocupados progresivamente carenciados y apiñados a lo largo y lo ancho del planeta. A medida que los medios de comunicación aumentan su poder decrece el de la simple gente, que sólo espera sentada en su casa las noticias que le muestran las cadenas informativas.

Ellas eligen la porción de realidad que será exhibida, así como el estilo de presentación, lo cual se ransforma en un mensaje-masaje político e ideológico al cual es muy difícil resistirse.

En el sistema de organización mundial que se está gestando las masas humanas tienen cada vez menos importancia y lugar: están por ser corridos a la periferia de la realidad para ser expulsados de la historia... y tal vez de la vida. Esta civilización marcó a fuego en el carácter humano la necesidad del trabajo, tanto que la mayoría de los jubilados sienten que su vida ha perdido el sentido. ¿Qué pasará a medida que la articulación de ordenadores, máquinas y robots los
desplace de las actividades productivas? Si a esto se le suma el insensato crecimiento demográfico, las consecuencias son previsibles: marchamos hacia un desastre de escala planetaria.

Pero éste no es un tema que interese demasiado a las élites mundiales, ellas siguen desarrollando su carácter o sea: ganando dinero, arruinando el planeta, reteniendo el poder y  manipulando a las masas.

Existe una correlación específica entre cualquiera de estos modelos de construcción social y el carácter social medio: ha sido gráficamente mostrada a través de una simple estadística de los anillos de una muestra poblacional. La distribución energética allí exhibida es requisito para el éxito del fascismo: mucha energía en la cabeza y poca en el corazón. Dos bloqueos importantes que no dejan circular libremente a la energía (no dejan vivir) ubicados en el diafragma (respiración cortada, insuficiente) y en el cuello (dique que acumula energía por encima) dejando casi sin vida el abdomen y la pelvis (placer sexual). Esta estructuración energética es típica de la infelicidad y el sometimiento, pero puede encontrársela con variadosmatices en cualquier clase social, porque lo único que realmente cambia es el rol, aunque la estructura caracterial sea básicamente la misma.

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© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor)

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