Programación humana, política y enfermedad - Parte I

(Reich VI)


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Antonio
Javier Plazas

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Artículo enviado por Luis Misa al Foro Gran Tantra.

Si se acepta la existencia de los anillos o segmentos de energía distribuidos entre la cabeza y la pelvis, (que por otra parte los hindúes describen desde la antigüedad con el nombre de chakras) pueden verificarse en ellos bloqueos de todo tipo, investigables desde la clínica somática y psicológica pero también verificables con los sistemas de medición electrónica que utilizamos en electroacupuntura. Estos siete anillos -cuyo valor se obtiene midiendo un punto de acupuntura ubicado en su territorio- tienen valores estadísticos muy disímiles. Su denominación y ubicación (todos están ubicados en la línea media ) es la siguiente:

Anillo 1:     OCULAR. Se mide en el entrecejo.
Anillo 2:     ORAL. Se mide debajo del labio inferior.
Anillo 3:     CERVICAL. Se mide a nivel de la laringe.
Anillo 4:     TORACICO. Se mide a la altura de las  mamilas.
Anillo 5:     DIAFRAGMÁTICO. Se mide sobre el xifoides, donde termina el esternón.
Anillo 6:     ABDOMINAL. Se mide en el punto medio entre el xifoides y el ombligo.
Anillo 7:     PÉLVICO. Se mide a dos centímetros por debajo del ombligo.

Los testers electrónicos miden la intensidad de la corriente que circula por los puntos de acupuntura investigados, lo cual nos permite inferir la cantidad de energía correspondiente a cada uno de ellos. El valor se expresa en microamperes, en una escala graduada entre 0 y 200.

Una medición tipo de los anillos de una muestra poblacional integrada por 1.884 individuos de clase media, de ambos sexos, variada edad (0-85 años) y patologías, arroja estos valores promedio, expresados en microamperes.

Anillo 1        153
Anillo 2        158
Anillo 3        135
Anillo 4        124
Anillo 5        128
Anillo 6        109
Anillo 7        100

El gráfico es sumamente ilustrativo acerca de la idea principal que aquí se desarrolla al igual que el siguiente, obtenido luego de medir 251 puntos de acupuntura distribuidos a lo ancho y lo largo del cuerpo de 30 personas que cumplían los mismos requisitos que en el caso de los anillos. Se ha recortado la información agrupando los promedios en tres grandes zonas: Cabeza (incluye al cuello), Tronco (tórax y abdomen) y Extremidades (superior e inferior).

CABEZA                                   127
TRONCO                                    97
EXTREMIDADES                      79

Estos gráficos son sumamente ilustrativos para verificar el estilo energético-funcional de los hombres que conocemos y de nosotros mismos, salvo contadas excepciones: ¡la mayor parte de nuestra energía está concentrada en la cabeza!

Y no se crea que estas mediciones se han realizado exclusivamente en intelectuales: las ocupaciones son variadas en esta muestra, y aunque aquí todo está para discutir (desde el método de medición -que necesita perfeccionarse- hasta la cantidad de observaciones- que requieren mayor extensión social) no puede negarse que tienden a confirmar algunas reflexiones hechas anteriormente:

La fantasía acerca del aspecto de los extraterrestres, que muchas veces son presentados con un gran apéndice cefálico y miembros diminutos... ¡es más bien una radiografía energética del hombre actual! (aunque se requieran muchos siglos para que la anatomía se asemeje a la fisiología).

Cefalización no implica necesariamente más intelecto y mucho menos racionalidad: estas son cosas muy diferentes y presentadas de manera confusa ya que no se es más inteligente simplemente por tener un exceso de actividad cerebral.

El hombre medio funciona con menos corazón que cabeza y con una clara disminución relativa de los segmentos relacionados con las actividades expresivas. Los miembros tienen que ver con la acción, el tórax con la identidad y las emociones comunicativas, la pelvis con las excreciones y la sexualidad. Y casualmente son estos sectores los que
presentan un déficit más marcado.

Estas diferencias se hacen comprensibles si se observa la existencia de dos áreas de bloqueo que no permiten un pasaje fluido de la energía a través de todos los anillos: los niveles cervical y diafragmático. Lo cual origina una funcionalidad por bloques, con escasa relación entre ellos y con repercusiones significativas en este proceso de desintegración personal, más grave cuanto más importante es el bloqueo. Consecuencia de todo esto es que se piensa por un lado, se siente por otro y se actúa de diversa manera: ¡tres personas por el precio de una!. Se hace difícil así exigir integridad en los seres humanos, como no sea a través de una moral compulsiva.

Si se trata de comprender el funcionamiento social partiendo de estas simples constataciones no se arribará a conclusiones muy diferentes, a pesar de las acusaciones de reduccionismo y simplificación. ¿O no funciona la sociedad de una manera muy parecida o similar? ¿No predomina, acaso, una fuerte tendencia centralizante-cefálica que carece de sentimientos y acciona en el sentido de mantenerse en la cúspide de la pirámide social?. Tampoco hay que engañarse acerca de dos mitos ampliamente difundidos y complementarios: uno es que los poderosos son felices y el otro que los de abajo son buenos y siempre tienen razón.

Las cosas no son ni tan simples ni tan fáciles. El continuo juego de oscilaciones entre las concepciones mecanicistas y místicas, que se retroalimentan y se necesitan mutuamente explica también la facilidad con la que se puede ser, simultáneamente y sin cuestionamientos, ferozmente materialista y mansamente creyente: si uno está dividido no hay problemas en mantener cierta posición con el bloque superior, la
opuesta con el del medio y  ninguna con el inferior. Por ejemplo: ¡se puede ser un torturador por la mañana y un padre cariñoso con los hijos por la tarde, luego del horario de trabajo!

Esta visión de los fenómenos humanos permite ponerse a distancia de planteamientos que implican la fácil demagogia o la fundamentación genética de las diferencias, así como también la bien intencionada creencia de que se puede acceder a la felicidad desandando el camino y dedicándose a contar florecitas en medio del campo. Existe, en cambio, un largo proceso de transformación que parece haber empujado al hombre hasta su actual modelo de funcionamiento y que se hace necesario comprender para encontrar una salida a la situación actual, desdichada en el presente y altamente, peligrosa para el porvenir.

Es paradójico y hasta cruel que los esclavos hayan cavado su propia fosa depositando en las instituciones que los aprisionan una cantidad tan exorbitante de energía positiva y que ésta, estancada y congestiva, haya devenido en Dor o energía negativa, tanto a nivel individual como social.

Sin embargo existe la energía suficiente para revertir este proceso, pero por ahora esta energía se encuentra bloqueada en las actuales creencias y en las instituciones que las custodian con mano de hierro y sin temblores de pulso.

FIN
 

Si alguien quiere profundizar en las ideas de Reich puede hacerlo a través de la siguiente bibliografía básica, casi toda publicada en castellano por la editorial argentina Paidos:

Análisis del carácter
El carácter genital y el carácter neurótico
La psicología de masas del fascismo
La revolución sexual
La función del orgasmo (el descubrimiento del Orgón)
Biopatia del cáncer

Sobre su obra, para tener una idea del conjunto, aunque muy difícil de encontrar, por encontrarse agotado.

Wilhelm Reich. Biografía de una idea. Luigi di Marchi - Peninsula - 1974

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© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor)

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