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Argentina |
Como practicante y estudiante de Yoga he estado en contacto con personas que hablaban
de artes marciales y que también las practicaban, pero no despertaban mi curiosidad pues
me parecía que se realizaban más como arte de defensa personal que como proyección y
manejo de la energía vital, como podría ser el trabajo en Kalaripayat, la más antigua
tradición de la India, madre de todas las artes marciales, a la cual no tenia acceso,
pero ésta también es conocida con el nombre de Vyayam, y éste si llego a mi, en
demostraciones realizadas por el maestro Antonio Javier Plazas, principal difusor de esta
técnica en Occidente, cuando visitó a fines de marzo 2001 a Buenos Aires, mi ciudad. Seguirlo, en la práctica, amenizada por explicaciones teóricas, fue una experiencia
que crecía en expectativa pues el recinto se iba energizando por el trabajo de los
noveles practicantes y a medida que la clase se hacia más dinámica uno se hallaba más
relajado. Descubrí en esta primer cuota de Vyayam, que si bien en sus estadios superiores de
práctica puede ser un arma de combate, trabaja desde la base de su aprendizaje como
manejo de la energía personal, lo que da también armonía física y un poder saludable,
emparentado todo esto con el Ayurveda, y siendo una enseñanza tántrica, al trabajar
energéticamente los chakras y la kundaliní. El maestro Antonio Javier nos instruyó en diferentes posturas, que se inspiran en los
animales, en la naturaleza, o manualidades humanas, todas realizadas en forma dinámica,
con movimientos energéticos, donde también hay suavidad y belleza similar a una danza,
pues estos mismos movimientos son circulares acompasados por la respiración que debe ser
sonora, el cuerpo la sigue, y la mente es testigo del proceso, con las manos jugando un
papel primordial, pues al moverlas, movemos nuestra energía, al mismo tiempo que
trabajamos sobre los meridianos energéticos. Después de unos minutos de practica se siente el movimiento de la energía, traducido
por transpiración abundante, con la consecuente eliminación de toxinas lo que se produce
sin cansancio físico, que si apareciese en un trabajo aeróbico. Con cierta práctica que debe obtenerse por varias horas de instrucción, podrían
lograrse grandes beneficios para los practicantes, sin contraindicaciones, lo que la hace
ideal para el practicante de Yoga, artes marciales y danza. Esta es mi pequeña experiencia en Vyayam, que es un atisbo, de lo que puede ser algo
muy poderoso si se logra hacer la formación completa, lo cual está en mis planes
futuros. Carlos Cocciolo Buenos Aires, Argentina. |
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© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor) Preguntas, comentarios o referencias: infosaberser@wanadoo.es |