Mi Divino Maestro
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Antonio
Javier Plazas

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Shri Maharajaji no creía en las discusiones infructuosas y discursos pedantes. Su rica experiencia vibraba por sus palabras sencillas, las cuales eran tan efectivas, que ningún intelectualismo podía alcanzarlas.

Con todo, yo tenía mis debilidades, mi mente acostumbrada a citar la autoridad de las escrituras, estaba a menudo tentada a relacionar sus dichos auto-iluminados con las alusiones afines en las escrituras. La mención de la muerte, naturalmente, trajo a mi mente el verso siguiente del Bhagavad-Gita:

“Aquel que nace tiene que morirse
y aquel que muere tiene que nacer otra vez.
Es inevitable. Por eso, uno no debe
de lamentarse de lo que es inevitable.”

Entonces, ¿qué es lo que tiene que hacer una persona juiciosa?.

Según Shri Guru Deva, él debe seguir el ejemplo de Satya Harishehandra, que prefirió la virtud (DHARMA) a los placeres y comodidades. El dejo todo, hasta su reino, esposa e hijos, para seguir el camino del Dharma.

En realidad es muy difícil seguir Dharma. Nuestra mente siempre nos engaña. Nuestra comprensión y apego no nos permiten decidir nada apropiadamente.

Entonces, yo estaba un poco perplejo. Aunque había andado por las orillas de los ríos sagrados y visitado los centros de peregrinación, mi mente no dejo de pensar en el pasado. Pensaba en mis padres y su afecto para conmigo. Las imágenes de mis amigos y compañeros, me perturbaban.

Yo soñaba con las comodidades y el prestigio que antes gozaba. Los sufrimientos y aflicciones de la vida actual, asestaban mi ego. Me enojaba mucho cuando alguien mostraba cierta indiferencia hacia mí.

Nada había escondido para Guru Deva, El lo sabía todo. Sus ojos penetrantes siempre me vigilaban muy atentamente. El observaba con toda paciencia mis acciones y leyendo mis pensamientos críticamente. Un día de repente dijo: “Hijo mío, no debes de preocuparte tanto. Cuando saliste de tu casa, la casa estaba cerca de ti y el Kutir lejos; pero ahora, la casa está lejos y el Kutir cerca. Creeme que mañana tú estarás más cerca de Dios y más lejos del mundo.”

Mis pasos lograron una notable rapidez y firmeza. Muchas veces yo vacilé. Varias veces pense en pararme. Pero las fuertes armas de mi Maestro me apoyaron. Sus bendiciones infalibles eran mi socorro. Ahora, la gente me aprecia por mi firmeza sin saber que toda la historia de mi fortaleza interna, esta escrita por la pluma invisible de mi Guru Deva.

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© Antonio Javier Plazas (Todos los derechos reservados por el autor)

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